BOLÍVAR, SIMÓN (1783 – 1830)

Nos dice  el historiador Armando Alonso Piñeiro en su artículo “El amor, la gloria y el fin”: “De Bolívar, acaso convenga, en un esfuerzo  de comprensión de lo espiritual, atrapar el latido subyacente de la tragedia. De las enfermedades de Bolívar, al igual que  San Martín, también estuvo signado por los males del cuerpo. Sus quince enfermedades – según las más modernas investigaciones médico -historiográficas, como el estudio pato - biográfico del colombiano Antonio Martínez Zulaica - hicieron crisis por fin aquel diciembre de 1830, a los 47 años de haber visto la luz.”


Simón Bolívar, ha pasado a la historia  con el sobrenombre de Libertador meced al decisivo papel  que desempeñó  en la Independencia directa de Venezuela  y de otras cinco naciones sudamericanas.


Un hombre de pensamiento y de acción  - guerrero, estadista, escritor, fundador de naciones – que supo interpretar los anhelos de libertad  frente a  las fuerzas coloniales.


Nació en Caracas  el  día 24 de julio  1783, es decir en plena época de cambios  en el imperio español americano. Ciertamente hacia fines del siglo XVIII, muchos criollos ricos e instruidos concebían concretas aspiraciones de reformas y la alta burguesía venezolana se mostraba insatisfecha y agitada soportando mal la dominación española. La confianza en la capacidad y sabiduría de la Corona estaba seriamente conmovida y se tenía conciencia de la debilidad y declinación de España como potencia mundial.


A  una familia típica de la alta clase criolla pertenecía el futuro libertador, gracias a un aventurero vizcaíno llamado Bolívar el Viejo, que llegó a Venezuela encontrando en esa tierra más oro que emociones.


 Cuarto de cinco hijos, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad se salvó del raquitismo gracias a la leche de su aya,  robusta joven de nombre Hipólita -
Pese a la muerte temprana de sus padres, Bolívar tuvo una niñez dorada, recibiendo las lecciones de Simón Rodríguez, un maestro revolucionario que le acercara su abuelo materno.


Su temperamento instintivo y abierto lo empujó  a frecuentar grupos diversos que contribuirían a fijar en él ideas más radicales que las propiciadas por la clase  de la que provenía.


Fue sin duda  un hombre excepcional porque tenía cualidades para serlo y porque las supo aprovechar en grado sumo.


Sabía realizar lo imposible y convencer a los suyos a seguirlo, con una extraordinaria y profunda intuición, casi visionaria que le permitió realizar empresas enormes contra enormes dificultades.


En 1804 viajó a Europa donde juró no dar descanso a su brazo ni reposo a su alma, hasta romper las cadenas del poder español en América.


En 1810,  comenzaría la carrera diplomática como representante de su país en Gran Bretaña  y fue en Londres, al encontrarse con el exiliado Francisco Miranda, primer visionario de la libertad americana, donde lo convencería  de retornar a Venezuela para contribuir  a la liberación del país.


En  su tierra, tanto como en la nuestra, la invasión napoleónica a España sería el hecho desencadenante de las revoluciones, primero  en Buenos Aires el 25 de mayo de 1810 y después en Caracas el 5 de julio de 1811.


Las luchas fueron más cruentas y las batallas más encarnizadas las que libraron los ejércitos de Bolívar  contra las tropas peninsulares, luchas que sumaron independencia como las de Colombia, Panamá, Ecuador y  Bolivia. Aunque algunas de ellas resultaron muy difíciles al influjo de tendencias separatistas, como ocurrió con Venezuela y Colombia, países que él había unido.


De ahí en más cada victoria, cada hecho tuvo carácter definitorio pues lograrían  que España lenta pero inexorablemente se batiera en retirada.
Triunfó en Boyacá, Carabobo y en la batalla de Pichincha, ayudado con los efectivos que le mandara su amigo, el Gral. San Martín, con quien se reuniría, el 26 y 27 de julio de 1822.


.En esa  entrevista de Guayaquil, nuestro Libertador renunciaría  al mérito y recompensas de toda su labor  entregando a Bolívar el mando, en la carrera emancipadora.


La batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824) sería su último y más brillante triunfo, fin  a la época heroica de su vida para pasar  definitivamente al campo  político.


El sabía hablarle a su pueblo de Independencia, más no supo hacerle alcanzar la estabilidad política en un régimen libre; ello habría requerido más tiempo y tal vez un hombre diferente: un administrador, un político, no un Libertador.


Más no quiso   tomar conciencia de que un hombre  sólo con sus fuerzas no  podía imponer  orden en el caos político que la independencia había dejado.


Sin embargo, pese a sus profundas contradicciones, nadie puede negar la grandeza de su obra y tal vez su mayor éxito resida en la profundidad con que supo comprender los defectos y virtudes de su pueblo, como pasara con nuestro Libertador.


 En sus últimos años de vida su salud estuvo quebrantada por la tuberculosis y en el ostracismo falleció en Cartagena, en casa de un amigo español , el 17 de diciembre de 1830.


Mitre al referirse cuando comenzó la brillante campaña que le valió el título de Libertador, escribió "... poseía en alto grado a la par de dotes de caudillo y revolucionario, el genio de la guerra y la inspiración ardiente en medio de la acción. Nunca con menos se hizo más, en tan vasto espacio y en tan breve tiempo”

 

 

Bibliografía:

Jaben: "Biografías Argentinas y Sudamericanas."

Universitas Enciclopedia cultural: Salvat Editores. Historia de Venezuela Tomo XVIII pág. 218.

 

Bolívar. Avenida. Topografía:

Corre de N.E. a S.O.  desde  3000 hasta  3399, a la altura de Gaboto 2900.

Se le  impuso ese nombre por D.  24341 del año 1960.

Recuerda a Simón Bolívar (1783 - 1830), libertador de Venezuela, genio de la guerra  tanto como el benemérito Gral. San Martín