BOGOTÁ

La característica que explica muchas de las individualidades geográficas y procesos históricos de Bogotá, es su condición de ciudad mediterránea, distanciada del Atlántico y del Pacífico, no por tierras llanas y fáciles, sino por selvas impenetrables, franqueadas por cadenas sucesivas de montañas casi insalvables.
Razones éstas que la expedición del Licenciado Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de la ciudad, le llevó dos años de marchas y padecimientos desde las costas del Atlántico hasta la sabana de Bogotá.
Fueron tales las desventuras y peligros que hubo pasado el fundador que se redujo la expedición de 600 hombres a sólo 160, con quienes halló aquella meseta fértil, cruzada por senderos de agua y sembrada de poblados indígenas construidos sobre plataformas de tierra apisonada que le parecieron alcázares, decidiéndose entonces a asentar su autoridad.
Llamó a la sabana Valle de los Alcázares y en un lugar de recreo de los naturales llamado Tensaquillo, fundó la ciudad el 6 de agosto de 1538.
El conquistador Quesada, era hombre de armas y hombre de pluma, pues era autor de obras históricas y por su origen granadino llamó a las tierras descubiertas Nuevo Reino de Granada y Santafé a la ciudad que erigió el 6 de agosto de 1538, como cabeza de ese reino que después se denominaría Bogotá.
Una leyenda sirvió de señuelo para que los conquistadores españoles recorrieran las comarcas del nuevo mundo, fue la que se hubo originado en las ceremonias de los aborígenes de Bogotá cuando celebraban la consagración de su soberano, "el Zipa”.
Después de larga preparación y de ayunos, el príncipe era conducido en religiosa romería a una laguna sagrada, la de Guatavita, escoltado por una multitud de súbditos. Al tiempo que desnudaban al heredero lo untaban con una sustancia y lo espolvoreaban con oro en polvo. Le metían luego en la balsa, en la cual iba parado, oro y esmeraldas para que ofreciese a su dios.
Llegado al centro del lago, arrojaba los tesoros al fondo y él mismo se sumergía en el agua, estallando el alborozo de todo su pueblo, y mientras al cielo ascendía junto a sus gritos y música, el humo de las resinas que quemaban a profusión, en torno al lago.
El indio cubierto de oro, allí en Bogotá, fue el espejismo que los españoles buscaron por medio continente.
En 1718 Santa Fe de Bogotá fue erigida, sede del virreinato de nombre homónimo.
Pasaron más de doscientos años y hoy el periodista argentino Martín Caparrós, en enero de1996, la describe así: "Hace unos cuarenta años (en la década del 50), comenzó el éxodo de campesinos hacia Bogotá por la violencia política primero, la guerrilla más tarde, y después los narcotraficantes, que crearon una inseguridad que los obligó a irse del campo a la ciudad. En 1948 Bogotá no tenía más de 500.000 habitantes, ahora tiene seis millones."
Es una ciudad que desde hace décadas se viene alejando de sí misma. El núcleo antiguo "La Candelaria" es un barrio muy típico, lleno de casonas hispanas con balcones enrejados y patio muy florales. Pinta como un pueblito colonial andino recostado en la ladera de la montaña, como fuera Bogotá a principios del siglo XX.
Miguel Cané la llamaría la "Atenas de Sudamérica" ignorando que años después, cuando los ricos empezaron a expandirse, aquella ciudad de parques cruzados por desagües cantarines quedaría estructurada en zonas bien diferenciadas de acuerdo a los márgenes de riqueza y pobreza.
El Norte que siempre significa poder económico posee opulentos edificios de ladrillo rojo con rejas y porteros escondidos entre árboles, shoppings, restaurantes magníficos en estilo posmoderno y negocios lujosos donde prevalece el despilfarro, donde nadie se priva de pensar que algún narco está lavando dinero, donde se compra y se vende todo como fruto de la ilegalidad.
En cambio en los barrios marginales las botellas se acumulan delante de los hombres sobre las mesas de los bares populares: cuanto más botellas, más hombre es el hombre".
Agrega Caparrós: "Es curioso, a veces Bogotá me parece un experimento interesante: hasta dónde se pueden soportar condiciones de vida que suelen considerarse insoportables. Una ciudad en los límites o un tratado sobre los límites de la ciudad".
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Bibliografía:
Millán José R: "Compendio de historia americana". Editorial Kapeluzs. Bs. As. 1958.
Caparrós Martín: "Bogotá: Vivir en el límite". Art. de la revista "Temas y fotos" N°76. Enero 1996.

Bogotá. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 1100 hasta 1199, a la altura de Av. Génova 900.
Se le impuso ese nombre por Ord.1578 del año 1961.
Recuerda a la capital de Colombia, que fundara Gonzalo Jiménez de Quesada, el 6 de agosto de 1538, por entonces capital del Nuevo Reino de Granada.

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