Boero Nicolás

Durante el período de 1874 a 1880, gobierna el país el Dr. Nicolás  Avellaneda, quien representa al sector más visionario y progresista de la generación positivista, cuya ideología se sustentaba en el progreso y el orden.


Su principal obra fue dar un gran impulso a la inmigración europea, mediante la aprobación de la Ley de  Inmigración y Colonización.


El 6 de octubre de 1876 fue sancionada la ley Nº 817 de “Inmigración y Colonización”. La iniciativa de esta previsora ley le correspondió al entonces presidente de la nación Dr. Nicolás Avellaneda, cuyo objetivo prioritario fue poblar y aprovechar las grandes extensiones de tierra que poseía nuestro país. Claro ejemplo de su pensamiento fue una frase muy difundida en la época "Todo está salvado cuando hay un pueblo que trabaja".


Más, con anterioridad a esa fecha, hubo un grupo de italianos visionarios, hoy se llamarían “vanguardistas”, que se adelantarían a tal magna Ley. Entre ellos los hermanos Antonio y Carlos Boero con sus respectivas familias.


Los hermanos Antonio y Carlos Boero emigraron de Italia a la Argentina en 1866, e integraron la primera comitiva de inmigrantes piamonteses radicados en el departamento Las Colonias y que tanto hicieron por aquella región, desde 1872.


La tradición molinera en la familia comenzó cuando Antonio y Carlos establecieron en San Carlos uno de los primeros molinos a vapor del país, y en San Agustín un negocio de ramos generales. De la unión de Carlos Boero y Teresa Romano nacieron ocho hijos: Bautista, Antonio, Cristina, Lucía, Magdalena, Augusto, Carlos y José; los mayores nacieron en Italia y los menores en la Argentina.


En 1880 falleció don Carlos, tomando su viuda las riendas de los negocios con la ayuda de sus hijos mayores, Antonio y Bautista, quienes en 1887 decidieron asociarse con su tío Antonio y fundar el molino harinero de María Juana, que pasó desde entonces a ser un ícono de la localidad. Solamente desde lo urbanístico y visual, desde todas las casas del poblado se podía ver dominando el espacio la torre del molino. Fundamentalmente fue un factor de radicación de población y germen del desarrollo comercial.


En la actualidad se sigue reconociendo al molino como “uno de los pilotes fundamentales del desarrollo y crecimiento del pueblo”.


Los integrantes de la familia Boero se insertaron activamente en la vida social y cultural de distintas colonias del centro oeste santafesino, en especial de San Carlos, donde integraron comisiones de fomento y presidieron entidades como la Sociedad Italiana y su escuela “Silvio Pellico”, y colaborando con la Sociedad de Beneficencia.


Uno de ellos, en su carácter de administrador de esa escuela, tuvo a su cargo la recepción del célebre escritor italiano Edmundo D´Amicis, autor de la obra “Corazón”, en viaje por la Argentina.


El 4 de octubre de 1887 se colocó la piedra fundamental del molino, que se llamó “Victoria”. Hasta no pocos años antes predominaba el antiguo sistema de moler trigo por medio de piedras; pero, para 1887, 47 de los 70 molinos existentes contaban con el sistema de cilindros y siete trabajaban con absoluta exclusión de las piedras.


Alentados por la expansión de la actividad molinera y los resultados del recientemente inaugurado en María Juana, los Boero abrieron molinos en la ciudad de Santa Fe y en las localidades de San Francisco y San Jorge. Un proceso que no se detuvo en la última década del siglo XIX.


La memoria de la Bolsa de Comercio de Rosario de 1899 registra la participación de los Boero en esta institución, la localidad de residencia y su actividad: A ellos se suma Nicolás Boero, quien ingresó en 1930, llevando a cabo funciones de verdadera expansión.

 

Bibliografía :
De Marco, Miguel Angel (H). “Las empresas centenarias de Rosario y su región.”

Mikielievich Wladimir C: Diccionario de Rosario (Obra inédita).

Topografía:

Corre de E. a O. desde 3.200 hasta 3.299, a la altura de Baigorria 1700.

Carece de designación oficial.

 

Edificio de la ciudad, ubicado en Sarmiento y San Luis, propiedad del señor M. Boero, proyectado por el arquitecto Angel Vanoli y construido por Taiana, Paolini y Cía.

 

La estructura de esta obra está constituida por amplios pisos destinados a escritorios y que permitiría entonces, cuando se construyó, la subdivisión de acuerdo con las necesidades de cada propietario.

Su proyecto original sufrió sucesivas modificaciones para poder adaptarlo a las exigencias reglamentarias: el primer proyecto que contaba  con quince pisos fue presentado a consideración de H. C. Deliberante en julio de 1930, a fin de que concediera autorización para su erección, dado  que los cincuenta y dos metros de altura hasta el vértice de la torre, excedían sobradamente los dieciocho metros autorizados por el reglamento municipal.

La fachada incorporó  el repertorio formal difundido en la Exposición de Arte Decorativo de París en 1925, y el tratamiento de la esquina abandonaría la cúpula y el volumen que sirve de pivote a la fachada, típicos artificios estos últimos de la arquitectura de principios de siglo XX.

Información extraída del Diario La Capital, diciembre 1982.