BLOMBERG, HÉCTOR PEDRO (1890 – 1955)

En abril de 1955 callaron misteriosamente las voces del acordeón del marinero, la guitarra de los viejos payadores, el canto de las antiguas lavanderas que tendían la ropa en las orillas de los ríos o el piano romántico sobre cuyas notas cabían palabras de amor. Silencio repentino como homenaje de los seres y las cosas a quien Héctor Pedro Blomberg amó con todo su maravilloso corazón de hombre y poeta.
Héctor Pedro Blomberg acababa de enmudecer para siempre, acababa de cerrar para siempre sus ojos celestes.
Se fue de la vida, aunque quedaba firmemente arraigado en la memoria de cuantos lo quisieron y admiraron: Así partió uno de los valores más originales de la moderna literatura argentina.
En el correr de su pluma el escritor representó una tendencia innovadora en nuestra lírica, que podía asemejarse a la obra de Rudyard Kipling, en cuanto exaltaba la vida de los hombres de mar y de los extraños aventureros del mundo.
Algo hay, también en sus obras, de la emoción reconcentrada y conmovedora de Tristán Cobiere, autor de “Los amores amarillos” aunque Blomberg siempre conservó su estilo personalísimo, sin alardes retóricos y sin imágenes innecesarias.
En su producción siempre hizo aparecer un paisaje brumoso, donde se dejó oír el rumor lejano de las olas del mar. Sin lugar a duda la grandiosidad, y el espectáculo vehemente, que ofrece el mar y los que viven en él y de él, hicieron mella, en el espíritu del escritor pudiendo así volcar en sus páginas, sus más íntimas impresiones y exhaltaciones.
Más cargado de triunfo que de años, puesto que la edad no contaba en su juventud perenne, llenaba sus días con un manojo de escritos originales, donde volcaba sus sueños y sus vivencias, su sentimiento de bondad y de justicia y su fino concepto de belleza.
El narrador de “Las puestas de Babel”, “Los habitantes del horizonte”, “Naves”, “Los soñadores del bajo fondo”, “Los pájaros que lloran” y “La mulata del Restaurador”; el poeta de “Bajo la cruz del Sur” y “El pastor de estrellas”; el educador de “Pensamiento” y “Surco”; el dramaturgo de “La sangre de las guitarras” y “barcos amarrados”; el cantor de “La pulpera de Santa Lucía” y el periodista de ingeniero y hondura que dio colaboraciones sustanciales a los mejores diario del país, plasmaron la realidad humana de Héctor Pedro Blomberg, aquel muchacho que se asomaba a las vidrieras del Café de los Inmortales o bien que caminaba las calles de Buenos Aires descubriendo imágenes y rostros que luego volcaría en sus escritos.
Impactó entre la gente de su época el poema “Canción a Myriam Grey” que dice así.
Siento aún temblar tus manos en las mías febriles,
y tu voz aún me canta canciones de ayer,
pero tus ojos negros no me miran como antes
Miriam Gray

Mujeres de mi vida que se desvanecieron
como pálidas sombras en el amanecer;
sólo quedó en el mío tu corazón ausente
Miriam Gray

En las obscuras olas del mar de mi agonía
vi tu perdida sombra y te soñé volver;
a mi voz suplicante respondía el silencio,
Miriam Gray

Me dicen que no sueñe, me dicen que te has ido
y en inmóvil sueño que nunca podré ver
dejé mi puerta abierta para que tú volvieras
Miriam Gray

Gitano del recuerdo me iré por los caminos y
cantaré como antes las canciones de ayer
Pero tú que estás lejos no escucharás mis cantos
Miriam Gray

Y morirán los años, se llenará de nieve
el corazón que fuera de una sola mujer
¡Y tú no sabrás nunca lo que te quise un día
Miriam Gray!

Le sobrevivió su compañera de más de treinta años de identificación espiritual y de vida en común, la señora Elena Smith de Blomberg, siguió entregando sin fines de lucro múltiples composiciones inéditas hasta entonces, del escritor.
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Bibliografía:
Continente. Mensuario de Ciencias, letras, artes, curiosidades e interés general. N° 97.

Blomberg. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. Desde 2600 al 3100, a la altura de Palestina 2500.
Se le impuso ese nombre por Decr. N°4672 del año 1977.
Recuerda al poeta y novelista argentino, Héctor Pedro Blomberg (1890-1955). Cultivó la novela y la poesía.