BLANQUI ANDRES (1677-1740)

La arquitectura colonial fue estilo arquitectónico copiado del mundo hispánico e incorporado a las construcciones de asentamientos o colonias durante el siglo XVI.


 Los colonizadores primero  frecuentemente construían asentamientos que sintetizaban la arquitectura de sus países de origen con las características de diseño de sus nuevas tierras, creando diseños híbridos.


La fundación de las ciudades coloniales era en sí una ceremonia que mezclaba ritos religiosos, protocolos militares, actos políticos y prácticas urbanísticas.


El fundador, casi siempre investido de rango militar y de autoridad real, reclamaba en nombre de Dios y del Rey el derecho de dar vida a una nueva villa, consagrada a un santo o a una advocación, que podía depender del lugar de su natalicio, de rendir tributo al rey o una autoridad superior o que estaba relacionada con la fecha y el santoral.


En los imperios español y portugués, el fundador y los militares de rango que formaban parte de la expedición, se daban a la tarea de trazar y distribuir los predios: Una cuadra central vacía, que se constituía en plaza mayor y en sus cuatro costados se asignaban predios a las instituciones representativas del orden y la jerarquía colonial.


Ya durante el siglo XVII la organización regional generó redes de transporte entre los diversos centros comerciales, políticos o administrativos.
Por una parte, se fueron diseñando nuevas rutas de comercio que abrirían brecha a nuevos caminos  a la evangelización, y por supuesto, se recuperaron los caminos de las antiguas culturas.


En América, la arquitectura también fue un vehículo para la evangelización. Los primeros conventos y las primeras iglesias, de estilo renacentista, tendrán aspecto de fortaleza, debido al carácter de frontera de las Indias, como el convento de Acolmán o el convento de Actopan, en México.


En cuanto a nuestro país, la ciudad de Córdoba preserva numerosos monumentos históricos de la época de la colonización. El más reconocido de estos monumentos es la Manzana Jesuítica, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.


 Esta manzana comprende: el Colegio Nacional de Monserrat, la Iglesia de la Compañía de Jesús, la Capilla Doméstica, la Capilla de naturales o de Lourdes, la antigua sede del rectorado de la Universidad Nacional de Córdoba y la Residencia.


El circuito jesuítico de la Provincia de Córdoba se completa con cinco estancias ubicadas en el interior de la provincia: la Casa de Caroya (1616), las estancias de Jesús María (1618), Santa Catalina (1622), Alta Gracia (1643) y La Candelaria (1683).


Reitero: La arquitectura de la ciudad de Córdoba tiene componentes barrocos coloniales; patrimonio de la colonización hispana a partir del siglo XVI, neogóticos, neoclásicos, neo renacentista de diverso índole y de art decó producto de las obras realizadas por profesionales y obreros emigrados de Europa a inicios de ese y principios del XVII.


Otras catedrales americanas expresaron el expresaron el estrecho vinculo entre la Iglesia y el Estado.

 

La Catedral de  Córdoba

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Los cimientos y muros de la misma comenzaron a erigirse en 1677, dirigidos por operarios de discutida capacidad, más tarde el Cabildo contrató los servicios del arquitecto granadino José González Merguelte quién amplió el tamaño del templo de una a tres naves con crucero y el gran altar mayor; quien falleció ese año.


Se hizo entonces cargo de la obra el consagrado arquitecto jesuita Andrés Blanqui quien cerró las bóvedas e hizo la fachada, donde puede observarse un gran pórtico con arcos, pilastras (columnas cuadradas) y tímpano (espacio triangular comprendido entre las dos cornisas inclinadas de un frontón y la horizontal que le sirve de base.


Andrés Blanqui fue comisionado por el Cabildo y por el Obispo de la diócesis para dirigir la verdadera construcción de la Catedral en 1729.


Presentan dos estilos artísticos diferentes la fachada de Blanqui y la estructura inferior ambas de un sobrio clasicismo mientras que la parte superior, la cúpula y las dos torres responden al más puro barroco.


Andrés fue un arquitecto de la orden jesuita que es tomado como uno de los más importantes de la arquitectura colonial en la actual República Argentina, junto con su compatriota Juan Bautista Prímoli.


Nacido en 1675 en Campione, Lombardía y estudió arquitectura e ingresó a la Compañía de Jesús a los 41 años en 1716.


​Fue enviado como hermano coadjutor a Buenos Aires, en el Virreinato del Perú, llegando a Buenos Aires el 13 de julio de 1717.


​Como ya había ejercido la profesión de arquitecto hacía unos cuantos años, ello parece explicar su habilidad en las artes constructivas, y la enorme cantidad de obras en las que participó.


En un primer momento trabajó en esa ciudad. Se lo considera proyectista de las obras religiosas y civiles más importantes del siglo XVIII en Buenos Aires, tales como la conclusión de la Catedral (1724-1727) que se derrumbaría en 1752;​ la construcción de la Iglesia de San Ignacio proyectada por Juan Krauss (inaug. 1722, consagr. 1734) y su colegio adjunto; el proyecto de la Iglesia de San Francisco (1731); el de la Iglesia del Pilar (1724) junto con los interiores del Asilo (actual Centro Cultural Recoleta); el de la Iglesia del Belén (1734); el de la Iglesia de la Merced y el primer Convento de las Catalinas en las actuales calles México y Defensa.


​ Por otra parte, la obra de arquitectura civil proyectada por Blanqui en Buenos Aires es uno de los edificios más representativos de la ciudad: el Cabildo (1725), muchas veces modificado y reducido hasta su restauración al estilo colonial en 1940.


Por último, dirigió la construcción de las Misiones del Paraguay.​


Falleció en la Navidad de 1740.

 

 

 

Bibliografía:
Félix Luna: La cultura en el tiempo de la colonia (1536 -1 810). La Nación, 1996.


Blanqui. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. a la altura de Gambartes 2600, a 300 metros al Norte de Baigorria 1900.
Se le impuso ese nombre por O. 4.672 del año 1977.
Recuerda a Andrés Blanqui (1677-1740), arquitecto y jesuita italiano que con sus grandes obras marcó la época más brillante de la arquitectura colonial en el Río de la Plata y en Córdoba.