BLANDENGUES

La pampa era en el siglo XVIII una tierra estéril, un espacio vacío e improductivo donde los indígenas eran dueños y señores que soportaban sequías, quemazones y una naturaleza hostil.
Los indios eran hábiles ladrones de caballos y ganado y cuando el hambre los apretaba asolaban con su malón, las poblaciones.


Así en 1751, en el acuerdo celebrado en cabildo del día 5 de febrero se habló: "De los grandes daños y perjuicio que hacían los indios infieles, hostilizando, matando y robando en las fronteras" se resolvió la creación de tres compañías de hombres pagados para vigilar y proteger ese espacio contra el avance salvaje.

El hispánico gobernador de Buenos Aires, don José de Andonaegui, creó en el año 1752 “Cuerpos de Blandengues” que tomarían distintos nombres: "Valerosa" destinado para contener las incursiones indígenas  en la frontera de Luján; "Invencible" para Arrecifes y "Atrevida" que cubriría el fortín del Zanjón.


En la primera época, estos escuadrones carecían de uniforme, debiendo usar sólo sus ropas campesinas y sus armas consistían en carabinas, sables, pistolas y sobre todo lanzas.
Aunque conocían la naturaleza del medio y eran valientes para la lucha, le faltaba entrenamiento y disciplina militar. En ese estado miserable no se les consideraba un cuerpo militar constituido.


Vivían en fortines mediocres integrados por una agrupación de chozas, defendida por una empalizada y circundada por un foso.


Se los proveía de charqui, tabaco y yerba, que convertían en "mate" fiel compañero en los momentos de soledad y peligro durante meses. No se despegaban del cuchillo como herramienta, utensilio, arma y objeto de lucimiento en la cintura.


Según Federico Guillermo Cervera: “Antes de 1751 ya en Santa Fe existía un cuerpo similar desde hacía varios años antes, pero no oficializado con ese nombre. Era un cuerpo de caballería, cuya denominación no sonaba bien a los oídos. Tampoco por sus características organizativas tenía cabida en el Carcaraña”.


Acota Amadeo Soler:”Nos  imaginamos  a los coterráneos gaboteros de aquella época, si remontamos la tradición de los apodos usados en Puerto Gaboto, qué opinión habrán tenido de la denominación de “blandengues”. Los soldados de ese cuerpo debieron pasar por Puerto Gaboto en rumbo hacia Santa fe. El uniforme y la disciplina de esa caballería habrán impresionado grandemente a la ruda soldadesca de la Guardia del Cacaraña y se habrán hecho cruces, juzgando “a priori”

"Tomaron el nombre de Blandengues porque en el año 1757, al ser revistados por primera vez por Andonaegui, blandieron las armas en señal de homenaje a las autoridades. La vibración de las relucientes armas - dice Mansilla - impresionó de tal manera la imaginación de los espectadores que desde aquél momento la palabra Blandengues corrió de labio en labio."


"Primogénitos del pueblo - agrega - el pueblo  les dio nombre y este nombre se hizo célebre y simbolizó después al soldado fuerte y valeroso."


Tiempo después, a propuesta del capitán Pedro Nicolás Escribano, comandante del fuerte Chascomús, se les dio uniforme consistente en una "casaca muy corta color azul, con un collarín sobre cuello rojo, guarnecido por un galón estrecho, solapas y vueltas en las botamangas del mismo color; chupetín y calzón también rojo. Adornaban la casaca, botones blancos y corbatín. Sombrero redondo con cinta de estambre o cerda encarnada, cocida en la copa y escarapela. Calzaban botas de becerrillo hasta la rodilla, que eran como las que se usaban corrientemente en el campo.

 

Completaba el atuendo, dos pistoleras forradas de paño azul, colocadas en la parte delantera y ambos costados de la montura; bandolera de la que pendía la carabina, cinturón para la espada, cordón y cabaña en lugar de cartuchera.


En invierno usaban pocho gauchesco en lugar de la capa reglamentaria.


En 1780 el virrey Vértiz reformó el cuerpo de Blandengues, defensores de fronteras proveyéndolos de cinco caballos que debían cuidar y pagándoles con mayor cantidad que a los de infantería.


El virrey Arredondo ordenó formar en nuestra geografía, dos compañías de “Blandengues provinciales”, para aliviar a los blandengues veteranos.

Este cuerpo en 1810 cambiaría su denominación de "Blandengues de la Frontera" por "Regimiento de caballería de la Patria" el que fuera  incorporado  a las fuerzas del Gral. Belgrano al partir  la Expedición al Paraguay.


Obtuvieron fama de victoriosos al vencer a las tropas del centralismo porteño aunque se los llamara despreciativamente "chusmas o montoneros".


Un autor manifiesta que esos cuerpos llamados Blandengues fueron el origen de nuestro glorioso ejército nacional, escuela donde se formaron buena parte de los jefes y oficiales de las fuerzas emancipadoras y serían fundadores efectivos de algunas actuales ciudades.

 

Bibliografía:

La establecida en el texto.

Facio Aníbal D: "La guerra de fronteras en la pampa del coloniaje." Bs. As. 1943.

Gianello Leoncio: "Historia de Santa Fe." Santa Fe. 1949.

 

Blandengues. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde el 700 al 1099, a la altura de San Martín 6500.

Se le impuso ese nombre por D.  24209 del año 1959.

Recuerda a los soldados de caballería al servicio de vigilancia y protección de las fronteras contra el avance de los indios.