BLANCO JUANA ELENA ( _ 1925)

Cerca de 1930 todavía se observa en los medios de comunicación, una estrecha división entre lo femenino  y lo masculino.


Se hablaba de la mujer, pero no era ella ni la que hablaba  ni la interlocutora directa.  Como consumidora se la tomaba en cuenta en su rol de madre  y ama de casa. Ni siquiera se hacía publicidad  de ropa de mujer con criterio estético. Sólo aparecía en el rubro menaje con criterio ahorrístico y doméstico.


Sin embargo desde el final de la primera guerra mundial hubo un cambio: pues surgió lo que hoy llamamos feminismo, visto como algo exótico. Mujeres profesionales, políticas, deportistas de competición en E.E.U.U. y Europa, constituye un tema divertido y liberal que a Argentina no llega.


Más que hubo mujeres creativas las hubo como Juana Elena Blanco que creó en Rosario en el año 1905 la Sociedad Protectora de la Infancia Desvalida.


¿Cuál era el objetivo principal que persiguió  la fundadora de tan importante institución?


Ella bien lo precisó en uno de sus notables trabajos: “Procurar que ningún niño en edad escolar quedase sin instruirse, por falta de recursos, debiéndosele proveer de matrícula, elementos escolares,  vestido y todo lo que fuese menester.


Agrega Micaela Pereyra en la Revista La Capital 1867-2007 en su artículo “Maestra de los humildes” sus contundentes posiciones en defensa de los más débiles y su enorme capacidad de trabajo la convierten en un ejemplo Juana Elena Blanco entregó toda su vida a la tarea que amaba.He aquí un bello y simpático programa, de trascendencia suma para las clases menesterosas., por las proyecciones que habría de alcanzar en el futuro, y la encargada de realizar ese elevado y noble ideal fue la modestísima obrera de la difusión cultural” como Juana Elena se calificaba a sí misma.


En los comienzos se destacaron comisiones auxiliares para un reelevamiento de familias pobres situadas en la seccional 1ª. De policía  a los efectos de constatar la individualización de los niños insistentes a las escuelas y de las familias necesitadas de ayuda para facilitarles la concurrencia  de sus hijos.


Lo que muchos consideraron una utopía, no tardó en poco tiempo en convertirse en una espléndida realidad pues surgió primero la Escuela de Artes y Oficios a la debía seguir años después la Escuela de Enseñanza Industrial creada en 1906.


Fue una verdadera autodidacta en toda la amplitud de la palabra. Profundizó sola a fuerza de un estudio intensivo, la ardua tarea de enseñar abarcando   todos los aspectos del conocimiento, de las destrezas y de actitudes del niño. Cumplió con esos  objetivos propuestos, a través de cuarenta años dedicados a la docencia.


En efecto se abocaría también  a proteger la salud corporal y espiritual de la niñez , al fundar una Escuela de Vacaciones que funcionó en Carcarañá, el que funcionó por cinco años y por donde pasaron en ese lapso de tiempo más de 500 niños.


Su talento no sólo fue reconocido en el ámbito nacional, sino que trascendió los límites del país porque en el Congreso Americano del Niño realizado en Montevideo, las fuerzas educativas vieron la urgente necesidad de difundir y repetir su obra.


En sus exequias, el Inspector General de Escuelas la provincia de Santa Fe, Dr. José A. Jiménez despidió sus restos con estas palabras:


Juana Elena Blanco: “Inteligencia  vigorosa, carácter bien templado al calor de la lucha diaria, temperamento que no temía a los obstáculos ni medía las distancias  cuando trataba de llegar siempre por caminos rectos a la realización de sus ensueños.


Trabajadora incansable – con la arrogancia de sus frases y la persistencia de su acción, se definía: maestra de vocación, cuidó con mano hábil a la infancia entregada a su custodia.


Puso en ella , amor, inteligencia y perseverancia y ha vencido”.


Al año de su fallecimiento, 1926 se inauguró en el cementerio del Salvador un mausoleo dedicado a su memoria.

 

Bibliografía:
Mikielievich Wladimir C: “Juana Elena Blanco”. Diccionario de Rosario. Obra inédita.

 

Blanco Juana Elena. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 5900 al 6.100 entre las calles M. Láinez y Deolindo Muñoz, a la altura de San Martín 6100.
Se le impuso ese nombre por O. 1578 de noviembre de 1961.
Recuerda a la mística fundadora de la Sociedad Protectora de la Infancia Desvalida y fundadora de la Escuela provincial Rivadavia de nuestra ciudad.