BERTOLÉ EMILIA (1898 - 1949)

Expresa Cora Cané en su artículo: "Emilia Bertolé la bien querida" que: "Para evocarla es preciso purificar el alma de las pequeñas mezquindades, de las oscuras y secretas malicias desbaratarla de prisa terrenal; de material avidez; de toda concuspicencia, antes  de escribir sobre Emilia Bertolé”. Y así, elevando el espíritu, blanqueando la mente de sombras, podemos llegar hasta los espacios infinitos de un ser excepcional, de esos elegidos que nos ilumina con su esplendor."

Pedro Manuel Obligado, entre tantos poetas que alabaron su belleza y espiritualidad la recordó así: "Tenía la belleza de las vírgenes;
                                        la hermosura sin par de la decencia

                                       Y se murió como se mueren todas

                                       las rosas por delicadeza..."

Nacida en El Trébol, provincia de Santa Fe en 1898, en un hogar de inmigrantes piamonteses, luchadores y sufridos  Emilia sería como el Ave Fénix que los haría  emerger de la mediocridad dando  luz a sus vidas.

Emilia Bertolé a pesar de su etérea figura tuvo el coraje de romper con las rígidas normas costumbristas de la época, alejándose del hogar paterno tempranamente en pos de un ideal de cultura.

Instalada en Buenos Aires, entre las décadas del 20 y del 30 se impuso no sólo por su belleza física sino, además por el singular talento que revelaban sus cuadros.

Pastelista por excelencia - también dominaba el óleo - tuvo por modelos a las personalidades más notables de su tiempo.

Junto a Alfonsina Storni, Iris Marga, Victoria Ocampo, Margarita Abella, Berta Singerman, y otras mujeres de las artes y de las letras, ocuparía  un espacio trascendente y luminoso.

En 1927 sensible, con la misma pasión por la pintura como por las letras publicaría  su primer libro, "Espejo en sombra" haciendo la presentación del mismo Alfonsina Storni.

Sus versos, de un profundo lirismo, revelan la verdad de un espíritu delicado, sometido a la dura realidad cotidiana.

Tímida, sencilla nunca sintió que la vanidad la atrapaba, ni cuando García Lorca le diría:  “que era la más bella mujer que había conocido"; ni cuando Carlos Gardel le dedicara un tango en la Peña del Tortoni, ni se inmutaría  cuando Fernández Moreno llamara a sus maravillosas manos  "las manos de América".

Ella pintaba lo que veía y los que auténticamente sentía, cumpliendo el mandato de Oscar Wilde. Así resultó su galería de imágenes, una sucesión de figuras representativas de su fina sensibilidad de artista y de mujer.

Según Sebastianelli  -  en lo pictórico, su espíritu revelaría “un enorme sentido del color y la plasticidad” -

Hizo tres retratos oficiales del presidente Irigoyen, uno de los cuales se halla en el Museo Histórico Julio Marc, otro "Cabeza de niña", en el de La Plata y un tercero "Desnudo", en el Museo Oficial de Entre Ríos.

Presentóse en el Primer Salón de Otoño en Rosario, obteniendo  un premio estímulo en 1915 en el Salón de Bellas Artes, y el primer premio municipal por su obra "Violetas" en 1921.

Sus cuadros "Adolescente" y "Autoretrato" podemos contemplarlas en el Museo Castagnino de nuestra ciudad.

Durante la mayor parte de su vida - con breves períodos de bonanza - conoció el oficio de vivir en digna pobreza.

Vivía sólo de su paleta y sus pinceles y al morir el 25 de julio de 1949 dejó inédito su libro de versos "Estrella de humo".

 

Bibliografía:
Lier Juan Carlos: "Breve evocación de Emilia Bertolé." Artículo diario La Capital de Rosario en su edición del 20 de enero de 1963.
Bertolé de Cané, Cora M: "Homenaje a Emilia Bertolé." Artículo del diario La Capital de Rosario en su edición del 18 de diciembre de 1994.

 

Bertolé Emilia. Calle, Topografía:
Corre de E. a O. desde 6700 al 8000, a la altura de Campodónico 3100 y Av. Provincias Unidas 3000.
Se le impuso ese nombre por Ord. 718 del año 1950.
Recuerda a Emilia Bertolé (1898 - 1949), talentosa pintora y poetisa, excelso modelo de espiritualidad.