BERNI ANTONIO (1905 -1981)

Nos dice la historiadora Guadalupe Palacio de Gómez que este texto es una transcripción exacta de lo expuesto por José Narosky el  28 de octubre 2019: “Hoy 28 de octubre se celebra el día del Artista Plástico Argentino. Muy pocos pintores pueden cotizar sus cuadros a nivel internacional, en cifras cercanas al millón de dólares. Uno de ellos fue Berni.


En 1996, se subastaron en una prestigiosa galería norteamericana, tres cuadros de Antonio Berni. Se vendieron en más de dos millones y medio de dólares. El más caro fue “Ramona Espera” comprada en 750.000 dólares.

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A pesar de que el día del Artista Plástico argentino se conmemora hoy por Prilidiano Pueyrredón, que murió el 3 de noviembre de 1870 en Buenos Aires y fue uno de los precursores del arte en nuestro país, en esta fecha tan especial quiero referirme a unos de los más grandes pintores argentinos”.


Antonio Berni nació en Rosario en 1905, de padres italianos.


Huérfano tempranamente de padre, su madre lo llevó a vivir junto a sus dos hermanos, a una chacra en Roldán, un pueblito santafesino.
 Una agencia de lotería de Roldán exhibía unas 20 pinturas muy curiosas que les había facilitado el adolescente pintor. Las vendió todas.
Berni, que tenía sólo 15 años, se sintió plenamente feliz y le dijo a su madre: “No quiero ser otra cosa que pintor”.


A los 18, ya expuso en la galería Witcomb, en Buenos Aires.


Las críticas fueron aceptables. Ganó una beca para París con tan solo 20 años de edad.


Pasó antes por Madrid y lo deslumbraron dos pintores de muy distintos estilos: Velázquez y Dalí, éste por su originalidad.
 Luego se dirigió a Francia, donde se encontró con otros grandes pintores compatriotas, que residían en Francia: Spilimbergo, Libero Badi y Basaldua.


Regresó a Buenos Aires enriquecido espiritualmente.


Ya tenía la certeza de que cuando las artes florecen, los pueblos también.


Además, había comprendido, joven aún, que el pintor, como el escritor tiene que alternar con todo tipo de gente.


Luego, deben introducir esa experiencia de esa especie de escenario, que es la calle, que es como decir incorporar la experiencia de la vida misma en sus cuadros o en sus libros.


A él, le interesaban especialmente las calles del suburbio, donde creía encontrar la realidad.


Tenía 30 años cuando le otorgaron una cátedra que ejerció durante 10 años, recibiendo en ese lapso el “Gran Premio del Salón Nacional” por su retrato “Lili”.


A los 41 años, decidió radicarse en la provincia de Santiago del Estero, la cuna de la cultura quechua en territorio argentino, mientras se estaban exponiendo sus obras simultáneamente en Alemania, en Polonia, en Rusia y en Rumania.


Berni iba creando en Santiago del Estero dos personajes que nacieron del ambiente que lo rodeaba: Uno fue “Juanito Laguna”, un pibe morenito de 13 o 14 años, en cuyos ojos Berni veía la tristeza, la pobreza, y el dolor de lo injusto, cuestiones que supo reflejar con maestría.
Juanito, era un muchachito humilde que no pedía limosna, sino justicia. El otro personaje fue Ramona Montiel, que también existió y de quien hizo también una “serie”, como de Juanito Laguna.

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En Ramona, surgía también la pobreza y la penosa necesidad de vender su cuerpo para poder subsistir. Es decir, la pobreza moral, por circunstancias, que es como decir la degradación por la pobreza.


Berni sugería en su pintura que el despreciado tiene derecho a despreciar. Con estas dos series, con las que obtuvo el “Gran Premio de la Bienal de Venecia” a los 57 años, le llegó la consagración definitiva.


Nuestro personaje fue, podría decirse, el iniciador del arte político en la Argentina, como sinónimo de arte social y no de partidismo, que no es lo mismo. En ese terreno, el pintor no tenía preferencias, sino principios, ya que entendía que las privaciones fortalecen, aunque terminan destruyendo.

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Fue esencialmente un hombre íntegro que no podía aceptar que las leyes condenaran a quien roba un pan y absolvieran a los que robaban ilusiones.


En 1981, a los 76 años, murió insólitamente por un accidente doméstico. Y un aforismo para esta muerte no común, de un ser humano tan singular: “Para matar a un cóndor majestuoso, solo basta una gota de veneno”.

 

 

 

Bibliografía:
La expuesta en el texto.


Berni Antonio. Distrito Municipal Centro. Topografía:
Ideado por el prestigioso arquitecto colombiano Laureano Forero. Es una obra de reciclaje y ampliación del antiguo edificio de la Administración del Ex Ferrocarril Central Argentino, conocido como Estación Rosario Central. Su construcción data de comienzos del siglo pasado.

Su nombre figura en la O. 9892 de 23 de agosto de 2018.

Recuerda a Antonio Berni (1905-1981), gran exponente de la pintura rosarina y representante en sus telas del significado de la pobreza.