La página web del Conicet publicó “Notables de la ciencia” hace referencia al mayor exponente de la ciencia argentina Bernardo A. Houssay.
“Nuestro primer prócer de la Ciencia”
Bernardo Houssay, de formación farmacéutico, médico y fisiólogo, fue una de las personalidades más destacadas de la Fisiología y la Medicina en la historia de la ciencia.
Fue un investigador brillante y original de nuestro país, un maestro prolífico de generaciones de discípulos, y un modernizador de la enseñanza médica en Latinoamérica.
Impulsó la institucionalización de la ciencia en Argentina, contribuyó a la fundación de instituciones, revistas y sociedades científicas, y fue uno de los creadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el cual presidió hasta su muerte en 1971.
Su vida fue un ejemplo y su prédica una doctrina para los científicos argentinos y extranjeros que se formaron junto a él en la Universidad de Buenos Aires, en el Instituto de Fisiología y luego en el Instituto de Biología y Medicina Experimental de Buenos Aires.
Líder científico con un objetivo claro: poner a la ciencia argentina a la altura de la ciencia internacional y lo logró con creces a través de su obra y la de sus discípulos.
Fue doctor Honoris Causa y Profesor de las más importantes universidades del mundo. Fue el primer Nobel de Ciencias en Latinoamérica.
En Argentina cada 10 de abril, se celebra el día del investigador científico en homenaje a su persona.
El Dr. Prof. Alejandro F. De Nicola, quien fuera su discípulo, escribió para “Notables de la Ciencia” un artículo que retrata de manera auténtica y cercana, quién fue y como era el Dr. Houssay en su rutina. En palabras del Dr. De Nicola:
“En una época en la que se glorifican deportistas, personajes mediáticos, “influencers”, bellezas televisivas y figuras políticas, y se concentra la información diaria sobre sus logros económicos y vidas privadas, parecería anacrónico recordar a los próceres que hicieron de nuestra Argentina una patria grande.
En relación a esta opaca realidad que vivimos, escuché una vez a un grupo de personas que estudiaban Fisiología por el “libro de Hussy”, sin saber – y no tendrían por qué saberlo ya que no les fue informado- que se pronunciaba “Houssay”, porque sus progenitores era vascos franceses y esa era la correcta pronunciación de su apellido.
Esta cuasi-insignificante anécdota me llevó a pensar que también lo que había detrás de ese apellido era mayormente ignorado. Frente a esto, los que tuvimos el honor de conocer a Houssay sabemos que no solo posibilitó que la ciencia argentina fuera reconocida mundialmente, que nos trajo su Premio Nobel, que fue mentor de distinguidos discípulos y que creó un sistema nacional de ciencia que permitió posteriormente aplicar el método científico para solucionar problemas de salud, sociales y tecnológicos que demandaba el siglo XXI.
En su visión, no se diferenciaban las ciencias básicas de las aplicadas, sino que existían aplicaciones de la ciencia. El tiempo le dio la razón”.
Nacido en Buenos Aires el 10 de abril de 1887 tuvo una grandiosa vida intelectual desde todos los aspectos: a los 9 años terminó el primario, cuatro años después completó el secundario y a los 17 ya estaba recibido de farmacéutico.
Con el título bajo el brazo entró en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Buenos Aires, graduándose con honores en 1911, con una tesis que le dio el premio Facultad de Ciencias Médicas. Los años, las prácticas y las investigaciones fueron motivándolo cada vez más.
El 10 de diciembre de 1947, a sus 60 años, partió hacia Estocolmo para recibir el Premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos sobre el papel desempeñado por las hormonas pituitarias en la regulación de la cantidad de azúcar en sangre.
Gracias a su trabajo, la fisiología cobró impulso en la Argentina.
¿Qué es la fisiología?
La fisiología es el estudio científico de funciones y mecanismos en un sistema vivo. Su función es dar cuenta de cómo los órganos y las células llevan a cabo funciones químicas y físicas con el fin de demostrar la regulación de azúcar en sangre.
Ahora bien, cabe recalcar que Houssay, durante sus investigaciones observó que sus pacientes diabéticos tenían una glándula pituitaria hiperactiva.
Al experimentar en perros y ranas, entendió cómo interactúa la glándula pituitaria y el páncreas para regular el metabolismo de la glucosa.
Todas estas investigaciones lo llevaron a postular que equilibrando estas dos hormonas sería posible controlar la diabetes. Esto generó un quiebre en las investigaciones internacionales en materia de fisiología.
En 1943, cuatro años antes de recibir el Premio Nobel, el gobierno militar interrumpió las tareas del Instituto de Fisiología y despidió a Houssay de la cátedra que conducía.
Sin embargo, durante el gobierno de Perón (1945) lo reincorporaron por un año, pero sería recién en 1955, tras la Revolución Libertadora, recuperaría finalmente sus cargos.
Pero la persecución no hizo que Houssay bajara los brazos. Por el contrario: en 1944 fundó en forma privada el Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme), desde donde continuó con su tarea investigativa.
Allí hizo importantes aportes a la ciencia, en las áreas de endocrinología, nutrición, farmacología, patología experimental, glándulas suprarrenales, páncreas e hipertensión.
A pesar de que al premiado Houssay le llovían las ofertas de trabajo de otras partes del mundo, siempre se quedó en Argentina, convirtiéndose en uno de los principales impulsores de la ciencia local.
Además de sus aportes personales, también formó a cientos de discípulos que hicieron que la Fisiología fuera uno de los campos más desarrollados de la medicina argentina.

Bibliografía:
La expuesta en el texto.
Bernardo Houssay. Topografía:
El Honorable Concejo de Liberante de la ciudad de Rosario aún no ha impuesto su nombre a ninguna arteria de la ciudad que recuerde su inconmensurable labor.
Sin embargo, en nuestra ciudad hay un Instituto Superior de formación docente que recuerda y honra su nombre y notable labor.