BENITO ANA MARÍA (1899 - 1931)

Cuando alguien logra  inventar  una parte esencial  y constructiva  de la idiosincrasia de su un pueblo, se convierte en signo y símbolo del grupo social que recepciona su producción.


A veces esa creación es revolucionaria porque proponiendo cambios y proyección hacia el futuro no siempre es aceptada por sus contemporáneos.


Ana maría Benito tomó la pluma como arma de lucha enfrentando molinos de viento y dragones de la ignorancia. Más cumplió su cometido pensando que el arte no tiene sexo y esa premisa la cumplió  como profesora y creativa escritora de fina sensibilidad.


El arte no tiene sexo y esta premisa se cumplió con Ana María Benito profesora y creativa escritora de fina sensibilidad nacida en Chascomús, provincia de Buenos Aires en 1899 y radicada desde niña en nuestra ciudad.


La escritora Raquel Adler la definió así: “Era una escritora talentosa por estas razones: porque vivía alejada de Buenos Aires a una distancia decorosa de la vanidad y de la ironía de ciertos círculos. Porque manejaba el oficio literario con la disciplina y la contracción necesarias. Porque había comprendido desde temprano que la crítica era su línea intelectual y porqué había adivinado con un fino instinto artístico muy escaso entre nosotros, que ser crítico en los actuales momentos de nuestra literatura es sacudir la torpeza de los pequeños odios y orientar los reales valores literarios.”


El ser crítico literario entonces era elegir un ejercicio duro y solitario y Ana María comenzaría tempranamente a delinear ese estilo entre nosotros.


Realmente fue valiente por haber incursionado en el arte en las primeras décadas del siglo XX, en el momento mismo en que los hombres estaban librando la gran batalla del desinterés y menosprecio por una tela, un dibujo, los matices de un color o un trozo poético producidos por las manos de una mujer.


Su labor se desarrolló cuando las manos de una mujer sólo servían para la sala de piano, el bordado o la costura, cuyas costumbres naturalmente rígidas como preparación para el matrimonio.


Su fuerza vocacional no sufriría gran cosa en su franco encuentro con el desinterés y la incomprensión de los hombres y en ello se afirma uno de sus méritos más notables.


Todas las mujeres la reconocían como artista, aún desaparecida Ana María, particularmente sus compañeras docentes de la Escuela Normal N°2 cuando se publicara en 1932, un volumen llamado “Ensayos de crítica literaria” (346 páginas) en homenaje a quien consideraba la institución como “hermana nuestra e inspiradora de nuestros ideales”.


Ana María falleció el 19 de noviembre de 1931, más dejaría las postreras producciones de su rica alma de selección.


En el día siguiente de su entierro en el cementerio del Salvador  se procedió a descubrir una placa de bronce conmemorativa, obra del escultor Eduardo Barnes, inspirada en un dibujo de Julio Vanzo.


El acto congregó a numerosas personas de los más altos círculos sociales y culturales del momento poniéndose de manifiesto las más hondas simpatías que gozara Ana María Benito.

 


Bibliografía:
Mikielievich Wladimir C: "Ana María Benito." Diccionario de Rosario (inédito).

Benito. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 100 Bis al 199 Bis, a la altura de Chassaing 7600.
Se le impuso ese nombre por D. 21748 del año 1958.
Recuerda a la creativa escritora Ana María Benito (1899 - 1931), que ejerció la rama de la crítica literaria.