BELGRANO MANUEL (1770- 1820) XX

 

 

Nacido en Buenos Aires en 1770 recibió una educación ilustrada gracias a la posición económica lograda por su padre y desde su etapa de estudiante en Europa viviría obsesionado por la educación de los hombres y mujeres de su patria.

En 1793, el ministro de gobierno de España,  Diego de Gardoqui, lo designaría secretario perpetuo del Consulado de Buenos Aires, dado que con sólo 23 años poseía amplios conocimientos en economía política, el dominio de varios idiomas, el título de abogado y el porte del hombre ilustrado del siglo XVIII.

Más desde un comienzo se sintió abatido - señala Félix Luna - al descubrir que dicha institución hispánica estaba tomada por hombres que defendían a ultranza el monopolio como única forma de comercio.

Escribió directamente a la Corte proponiendo en su lugar a su primo Juan José Castelli,  sabiendo que él compartía sus mismas ideas económicas

Tanto el proceso revolucionario de 1810 como la guerra por la independencia y la tensión que se produjo como consecuencia de la ruptura con España impusieron a la sociedad rioplatense - en particular Buenos Aires - la convicción que la autonomía implicaba la necesidad de decidir y participar.

Así lo entendieron miembros de la elite, como Manuel Belgrano que como otros sin tener experiencia militar devinieron de abogados y hombres de letras en generales  al frente de paupérrimos ejércitos.

Así fue improvisado jefe de las fuerzas de la Revolución, primero en la campaña al Paraguay, y luego en la Banda Oriental y en el Norte.

En su marcha hacia Tucumán, materializó el 27 de febrero de 1812, en las barrancas del Rosario, su gesto de independencia más augusto, al enarbolar el símbolo que nos distingue entre los pueblos del orbe.

Dice Mitre: "No era un general del genio de San Martín, ni un economista del alcance de Vieytes, ni un tribuno de la elocuencia de Castelli, ni un escritor del temple de Monteagudo, ni un pensador de la profundidad de Moreno, ni un político de la talla de Rivadavia, más sus contemporáneos, sus compañeros y sus amigos de la época de la revolución sabían que fue todo eso en la medida de sus facultades, en medio de una época memorable, con un alma grande y pura, un carácter elevado y sencillo, y por eso es uno de nuestros grandes hombres en el pasado y en el presente, como lo será en los tiempos venideros.
Su grandeza, principalmente cívica y moral, (...) consiste en el conjunto armónico de sus altas cualidades morales, que no pretendían sobreponerse a la razón pública, en el equilibrio del alma, que no se dejó arrebatar por le orgullo ni avasallar por el egoísmo; en la autoridad con que mandaba y en la humildad con que obedeció, en que fue el representante de las generosas aspiraciones al bien de todos los tiempos y en que lo sirvió en el nombre y en el interés de todos, prolongando su acción en la posteridad, en que fue humildemente y perseverantemente apóstol, combatiente y jornalero, y regó con su sudor el campo de la labor humana, en los combates, en los consejos del gobierno, en las páginas del periodismo y hasta en el tosco banco de la escuela primaria, muriendo en la oscuridad y en la pobreza".

El general Manuel Belgrano es una de aquellas figuras históricas que, lo mismo que con una bandera o una espada, podría ser representada con la pluma del escritor o con el libro de la ley en la mano o bendiciendo con ambas la cabeza de un niño deletreando en una cartilla; porque fue hombre de acción y hombre de pensamiento, y  porque a la vez que combatió por  su creencia, derramó a lo largo del surco de la vida la semilla fecunda de la instrucción y la virtud.

El 20 de junio de 1820, ocupaban el poder, tres personas simultáneamente, Ildefonso Ramos Mejía, Juan José Dolz en representación del Cabildo y Estanislao Soler nombrado por el Ejército, cuando expiraba en la más estoica de las humildades uno de los hombres más sagrados de la Patria, don Manuel Belgrano.

Siete y ocho días después se harían los funerales en la iglesia de Santo Domingo, sin pompa ni honores con la sola presencia de sus hermanos y pocos amigos.

(...) General Belgrano, en nombre de los presentes que te aclaman en este momento  desde el Plata hasta los Andes, en nombre de los venideros que se inclinarán con respeto y simpatía ante tu noble imagen, yo tu humilde historiador y uno de tus hijos agradecidos, te saludo grande y padre de la Patria, como precursor de nuestra independencia, numen de libertad, genio de bien, modelo de virtudes cívicas; vencedor de Tucumán, Salta y Las Piedras; vencido en Vilcapugio y Ayohuma; vivirás en la memoria y el corazón de los hombres mientras la bandera argentina no sea una nube que se lleve el viento, y mientras el nombre de nuestra patria pronunciado por millones de ciudadanos libres, haga estremecer  las fibras de tu bronce.
Fragmento del discurso que pronunciara Bartolomé Mitre al inaugurarse la estatua al General Manuel Belgrano en Buenos Aires.

 

El hijo de la Patria por Felipe Pigna

Manuel Belgrano, uno de los notables economistas argentinos, precursor del periodismo nacional, impulsor de la educación  nacional y la justicia social, fue condenado a convertirse en una especie de sastrecillo valiente. 
Belgrano fue el primero por estas tierras en proponer a fines del siglo XVIII una reforma agraria basada en la expropiación de las tierras baldías para entregarlas a los desposeídos.

Los argentinos ignoran que el camino al Paraguay redactó las bases del primer proyecto constitucional del Río de la Plata: el Reglamento para el régimen Político y Administrativo y Reforma de los 30 pueblos de las Misiones, firmado el 30 de diciembre en el campamento de Tacuarí, que fuera agregado por Juan Bautista Alberdi en 1853 como una de las bases de la Constitución Nacional.
Revista Veintitrés, 24 de noviembre de 2005.

 

La verdadera amante de Belgrano

Josefa Ezcurra, la  amante de Belgrano, murió el 6 de septiembre de 1856, a los 71 años de edad.

El  salón de la casa de la familia Altolaguirre fue el marco de la historia de amor de Manuel (32 años) y María Josefa (16años).

Ocurrió en 1802, durante la recepción que organizó esta familia. Distinguidos vecinos concurrieron a la casona ubicada en el barrio de Santo Domingo. Juan José Castelli asistió con su primo Manuel Belgrano. También estaban los Arguibel, familia que tenía íntima amistad con los dueños de casa, y dos de los hermanos Ezcurra, Felipe y Pepa.

En cuanto al padre, Juan Ignacio de Ezcurra, formaba parte del grupo de comerciantes (junto con Sarratea, Cecilio Sánchez, Escalada y Santa Coloma) con quienes el secretario del Consulado, Manuel Belgrano, debía lidiar todos los días.

Las versiones de la familia que han llegado a nuestros días aseguran que esa noche Manuel y Pepa bailaron un poco en la pista y muchísimo en sus cabezas.

Isaías García Enciso, el mayor investigador de esta relación, recopiló información pintoresca. Por su poco disimulable estado de enamoramiento, Belgrano era blanco de bromas de Castelli y Sarratea.

 

Las llamas de aquella noche en lo de Altolaguirre se mantuvieron encendidas en los días posteriores.

 La pareja, que vivía a una cuadra y media de distancia, coincidía en las actividades sociales y no tardó en notarse en los círculos familiares el interés que despertaban el uno hacia el otro.

Si bien, a doña Teresa Arguibel, madre de la señorita, el caballero le parecía que un buen partido no opinaba lo mismo su marido. Pepa encontró en Manuel al amor de su vida y en su padre, al principal opositor.

Estaba repitiéndose una historia que había tenido mucho ruido un año antes: el padre de Mariquita Sánchez, don Cecilio, había desoído los sentimientos de la joven y pretendió casarla con un primo (que tenía cincuenta años frente a los catorce de la dama).

Pero Mariquita se rebeló y, luego de unos años y de una causa judicial, logró su sueño: casarse con Martín Thompson.

 

Hoy conocemos el final de la historia, que la Justicia falló a favor del amor, y Mariquita contrajo matrimonio con Martín. Sin embargo, en 1802, cuando Belgrano y Josefa se enamoraron, lo único que se sabía era que el escándalo de la desobediencia a los padres había estado en boca de todos y también que la actitud de Mariquita había sido muy criticada en los círculos sociales de Buenos Aires.

Por ese motivo, Josefa prefirió callarse y asentir cuando don Juan Ignacio le comunicó que viajaría desde Pamplona, provincia de Navarra, un primo apenas tres años mayor que ella, el vasco Juan Esteban de Ezcurra, con quien debía contraer matrimonio.

Todo lo que habían ido construyendo Manuel y Josefa terminó haciéndose añicos con la imposición del novio foráneo.

El sábado 20 de agosto de 1803, en tiempos del virreinato de Joaquín del Pino, la iglesia Catedral recibió a María Josefa y Juan Esteban, ambos Ezcurra, quienes formalizaron su unión ante el altar.

Dicho de manera cronológica: En 1802, Pepa se enamoró de Belgrano. En 1803, la casaron con el primo Juan Esteban.

La relación tuvo puntos suspensivos en 1810, cuando Juan Esteban resolvió regresar a España, disconforme con los acontecimientos revolucionarios.
Josefa quedó en Buenos Aires. Y, de esta manera, se separaron de hecho.

Ese era el método habitual. Uno lejos del otro. La institución matrimonial se mantenía, pero solo en la formalidad del título, ya que no había más convivencia.

Salteando páginas de glorias belgranianas, llegamos a los últimos días de febrero de 1812. El general recibió la orden de marchar al norte. Lo hizo de inmediato.

En cuanto a Josefa, el próximo dato concreto que se tiene es que durante la primera quincena de marzo viajó al norte del territorio. Sola o tal vez en compañía de un criado. ¿Cuántas mujeres abandonarían Buenos Aires para dirigirse a la frontera en donde la guerra no era un comentario de tertulias, sino un ejercicio cotidiano?

Según García Enciso, el viaje le demandó cuarenta días. A fines de abril, en San Salvador de Jujuy, se encontró la pareja.

Manuel y Josefa compartieron ocho meses en los que tuvieron lugar tres acontecimientos que quedaron grabados en los anales de la Patria: la bendición de la bandera argentina en San Salvador de Jujuy (el 25 de Mayo) el Éxodo Jujeño (iniciado el 23 de agosto) y la Batalla de Tucumán (24 de septiembre).

En Tucumán, a comienzos de enero de 1813, cuando el Ejército se alistaba para marchar rumbo al norte en persecución de los realistas, Manuel y Pepa se separaron, luego de ocho meses de amor y guerra.

Él se dirigió a Salta, mientras que ella bajó a Santa Fe, con un embarazo de ocho semanas. Siete meses después, en la primerísima hora del 30 de julio de 1813, nació en Santa Fe un varón al que bautizaron con los nombres de Pedro Pablo.

En los registros del bautismo, al margen del libro, se anotó su condición: huérfano, dando a entender que se desconocía el nombre del padre y el de la madre.

Luego de algunas semanas, Josefa y el huérfano viajaron a Buenos Aires. El niño pasó a vivir con un matrimonio recién constituido, el de Encarnación Ezcurra y Juan Manuel de Rosas.

Por lo tanto, los tíos se convirtieron en sus padres y la madre pasó a ser la tía. Asimismo, tuvo dos hermanos que, en realidad, eran sus primos: Juan y Manuelita.

En 1834, cuando Pedro Pablo Rosas ya tenía 21 años, y enterado de quién había sido su padre, comenzó a presentarse como Pedro Pablo Rosas y Belgrano.

Josefa, por su parte, fue una de las protagonistas del régimen rosista: a su casa sobre la actual calle Alsina, a pasos de la iglesia de San Ignacio, concurrían los jueves criados de todas las familias porteñas.

La dueña de casa les ofrecía grandes tazas de chocolate o café con leche más algunas compensaciones monetarias. Los unitarios que evocaban aquel tiempo aseguraban que la matrona recibía información sobre lo que se conversaba en las tertulias de los opositores y todos los movimientos en esas casas.

Hoy en día hay un episodio de  sus vidas poco difundido:

En la noche del 2 de febrero de 1852, doce horas antes de que se iniciara la batalla de Caseros - en la que el general Urquiza vencería a Rosas y lo obligaría a emigrar - la cuñada del Restaurador de las Leyes recibió la visita de su sobrina, Manuelita Rosas. Era una noche calurosa y tomaron sangría.

Allí la tía de la joven, se enteró de que su cuñado analizaba abandonar Buenos Aires. Las dos mujeres lloraron y Josefa tuvo un ataque de asma.

Aquella noche de 1852 fue la última vez que Manuelita y su tía se vieron.

Daniel Balmaceda es consagrado  autor de varios textos históricos. En mi biblioteca  poseo”Espadas y corazones”. Libro donde reseña  la vida afectiva de nuestros próceres.

 

Bibliografía:
La expuesta en el texto.
Mikielievich Vladimir C. "Diccionario de Rosario". (Inédito) Rosario, 1990.
Plá J. Alberto- Armida Marisa - Fernández Sandra - Filiberti Beatriz y Pons Adriana: "Rosario en la historia" (De 1930  a nuestros días) Editorial de la Universidad Nacional de Rosario. Octubre 2000.


Belgrano. Avenida. Topografía:
Corre desde Av. San Martín hasta Bv. 27 de Febrero.
Se le impuso ese nombre por Ord. 3 del año 1905.
Recuerda al Gral. Manuel Belgrano (1770 - 1820) creador de la Bandera Nacional en 1812 en  las barrancas del Rosario.

AVENIDA BELGRANO
Primera reseña sobre Avenida Belgrano
Julio Mac Donall en un artículo de "La Revista" del 1°de marzo de 1919 bajo el título "Aspectos rosarinos: los barrios exóticos" expresó:

"Tener como mínimo un barrio más o menos exótico, es característica invariable de toda ciudad ribereña".
Se forma por lo general en el puerto o en sus inmediaciones. Circunstancia que acontece en Rosario, donde los subterráneos o túneles de las barrancas constituyen la nota curiosa de las inmediaciones y las cuevas de los desposeídos donde abundan las mayores miserias y las más crueles amarguras, habitadas por hombres de todos los tipos llegados de las más opuestas latitudes.".

La expresión "Rosario de espaldas al río" fue reiterada en comentarios periodísticos como el artículo  anterior en las primeras  dos décadas del siglo XX, aludiendo a que la expansión urbana avanzaba sobre quintas y chacras de los suburbios mientras la zona ribereña del Paraná quedaba bloqueada por instalaciones portuarias.

En cierto modo esa frase originó iniciativas de reconquistar la zona costera y una entidad vecinal denominada "Los amigos de la ciudad" auspició en 1928 la construcción de una gran avenida costanera que, partiendo desde el barrio La Florida llegara al arroyo Saladillo.

Reseña histórica sobre  Avenida Belgrano
Guadalupe Palacio de Gómez nos brinda el siguiente artículo que explicara en  la revista "Rosario, la fuerza de su historia". N°6. Junio de 2001.
El progresista don Luis Lamas, el iniciador de la transformación del área cercana al proyectado puerto de Rosario, convirtió a la antigua calle conocida como "El Bajo" en una arteria de mayor relieve con el nombre de avenida Belgrano.

Más la Municipalidad de finales de la década del 20, abrumada de deudas y embargos no podía realizar tal obra; pero la designación por entonces del doctor José Benjamín Ábalos como Ministro de Obras Públicas de la Nación facilitó la realización de los primeros estudios.

Se levantaron planos de la avenida Belgrano desde la calle Catamarca hasta el bulevar 27 de febrero y se dispuso la ejecución de dos calzadas separadas  por una faja de jardines y cuatro veredas.

Hasta entonces, la avenida Belgrano desde la calle Rioja al Sur, sería  intransitable por la existencia baches y pozos, estando  su suelo compuesto de arena y ser imprescindible su tierra negra para ser usada por las empresas constructoras.

El golpe de estado del 6 de setiembre del 30 impidió los trabajos hasta que  en 1935, presidiendo el país el general Justo arribaría a Rosario el nuevo Intendente comisionado, Dr. Miguel Culaciatti, que no tardaría en abocarse a la ejecución de ambiciosas obras públicas; entre ellas la construcción de la avenida costanera de la zona portuaria, de la que es parte principal la avenida Belgrano, como calle lateral al puerto y acceso al mismo.

En noviembre de 1934 los autores del plan Regulador de Rosario, Carlos M. Della Paoleta y Angel Guido, solicitaron la urbanización de las barrancas extendidas a lo largo de dicha avenida.

Culaciatti, activo propulsor de obras públicas de envergadura para la ciudad  no tardó en cristalizar el proyecto de construcción de la avenida costanera y el 12 de julio de 1935 llevaría a cabo la inauguración del primer tramo desde Pellegrini a 27 de Febrero.
Otro ambicioso plan de embellecimiento del ejido urbano, sería la sanción de la ley provincial de Parques y paseos N°2466, hallándose el plan de construir entre otros el parque Belgrano (Predio donde hoy se halla el Monumento Nacional a la Bandera).

Para la ejecución del mismo se procedió en 1937, a la demolición de la antigua casa de Comas, en calle Santa Fe y Juan Manuel de Rosas, así como la estructura de la Ex Compañía de Gas - que emplazara en  1867 Leopoldo Arteaga - Hoy actual Plaza de la Coronación, predio comprendido entre las calles Rioja, Alem y Av. Belgrano.

Seis años después, 1943, como broche final durante la intendencia de Agustín Repetto las barrancas de la avenida serían "peinadas" dándosele declive escalonado desde la calle San Juan a la avenida Pellegrini.

Referencia sobre "El monumento al prócer que se emplazara  en el Parque Independencia en 1928 y otro igual en Génova".
Silvio R. Vaccarezza nos brinda "Las estatuas gemelas de Belgrano." Texto expuesto en un artículo de la revista "Rosario, la fuerza de su historia".N°6. Junio 2001.
"Los diferentes monumentos que hoy se encuentran en plazas y paseos, transmiten a la posteridad, las figuras sobresalientes de los hombres ilustres que forjaron nuestra patria.
Nos referimos en forma especial a un monumento ecuestre que data del año 1928 y que el día 8 de octubre, siendo intendente de Rosario el señor Tobías Arribillaga, se inauguró en el parque Independencia: la estatua del general Manuel Belgrano.
(...) No muchos rosarinos saben que existe otro monumento idéntico en la ciudad de Génova (Italia)
En efecto, en el año 1925 un grupo de argentinos residentes en la ciudad, dirigidos por Santiago Pinasco, luego de mucha dedicación y esfuerzo les  surgió la idea de erigir un monumento ecuestre en la ciudad de Génova y otro en la ciudad de Rosario para homenajear a nuestro héroe nacional Manuel Belgrano, cuyo padre era de origen ligure.
El escultor italiano Arnaldo Zocchi, fue el que plasmó las dos obras ecuestres, que fueron ejecutadas en Nápoles luego de unos 16 meses de arduo trabajo".

 

Bibliografía:
La expuesta en el texto.
Mikielievich Vladimir C. "Diccionario de Rosario". (Inédito) Rosario, 1990.
Plá J. Alberto- Armida Marisa - Fernández Sandra - Filiberti Beatriz y Pons Adriana: "Rosario en la historia" (De 1930  a nuestros días) Editorial de la Universidad Nacional de Rosario. Octubre 2000.


Belgrano. Avenida. Topografía:
Corre desde Av. San Martín hasta Bv. 27 de Febrero.
Se le impuso ese nombre por Ord. 3 del año 1905.
Recuerda al Gral. Manuel Belgrano (1770 - 1820) creador de la Bandera Nacional en 1812 en  las barrancas del Rosario.

AVENIDA BELGRANO
Primera reseña sobre Avenida Belgrano
Julio Mac Donall en un artículo de "La Revista" del 1°de marzo de 1919 bajo el título "Aspectos rosarinos: los barrios exóticos" expresó:

"Tener como mínimo un barrio más o menos exótico, es característica invariable de toda ciudad ribereña".
Se forma por lo general en el puerto o en sus inmediaciones. Circunstancia que acontece en Rosario, donde los subterráneos o túneles de las barrancas constituyen la nota curiosa de las inmediaciones y las cuevas de los desposeídos donde abundan las mayores miserias y las más crueles amarguras, habitadas por hombres de todos los tipos llegados de las más opuestas latitudes.".

La expresión "Rosario de espaldas al río" fue reiterada en comentarios periodísticos como el artículo  anterior en las primeras  dos décadas del siglo XX, aludiendo a que la expansión urbana avanzaba sobre quintas y chacras de los suburbios mientras la zona ribereña del Paraná quedaba bloqueada por instalaciones portuarias.

En cierto modo esa frase originó iniciativas de reconquistar la zona costera y una entidad vecinal denominada "Los amigos de la ciudad" auspició en 1928 la construcción de una gran avenida costanera que, partiendo desde el barrio La Florida llegara al arroyo Saladillo.

Reseña histórica sobre  Avenida Belgrano
Guadalupe Palacio de Gómez nos brinda el siguiente artículo que explicara en  la revista "Rosario, la fuerza de su historia". N°6. Junio de 2001.
El progresista don Luis Lamas, el iniciador de la transformación del área cercana al proyectado puerto de Rosario, convirtió a la antigua calle conocida como "El Bajo" en una arteria de mayor relieve con el nombre de avenida Belgrano.

Más la Municipalidad de finales de la década del 20, abrumada de deudas y embargos no podía realizar tal obra; pero la designación por entonces del doctor José Benjamín Ábalos como Ministro de Obras Públicas de la Nación facilitó la realización de los primeros estudios.

Se levantaron planos de la avenida Belgrano desde la calle Catamarca hasta el bulevar 27 de febrero y se dispuso la ejecución de dos calzadas separadas  por una faja de jardines y cuatro veredas.

Hasta entonces, la avenida Belgrano desde la calle Rioja al Sur, sería  intransitable por la existencia baches y pozos, estando  su suelo compuesto de arena y ser imprescindible su tierra negra para ser usada por las empresas constructoras.

El golpe de estado del 6 de setiembre del 30 impidió los trabajos hasta que  en 1935, presidiendo el país el general Justo arribaría a Rosario el nuevo Intendente comisionado, Dr. Miguel Culaciatti, que no tardaría en abocarse a la ejecución de ambiciosas obras públicas; entre ellas la construcción de la avenida costanera de la zona portuaria, de la que es parte principal la avenida Belgrano, como calle lateral al puerto y acceso al mismo.

En noviembre de 1934 los autores del plan Regulador de Rosario, Carlos M. Della Paoleta y Angel Guido, solicitaron la urbanización de las barrancas extendidas a lo largo de dicha avenida.

Culaciatti, activo propulsor de obras públicas de envergadura para la ciudad  no tardó en cristalizar el proyecto de construcción de la avenida costanera y el 12 de julio de 1935 llevaría a cabo la inauguración del primer tramo desde Pellegrini a 27 de Febrero.
Otro ambicioso plan de embellecimiento del ejido urbano, sería la sanción de la ley provincial de Parques y paseos N°2466, hallándose el plan de construir entre otros el parque Belgrano (Predio donde hoy se halla el Monumento Nacional a la Bandera).

Para la ejecución del mismo se procedió en 1937, a la demolición de la antigua casa de Comas, en calle Santa Fe y Juan Manuel de Rosas, así como la estructura de la Ex Compañía de Gas - que emplazara en  1867 Leopoldo Arteaga - Hoy actual Plaza de la Coronación, predio comprendido entre las calles Rioja, Alem y Av. Belgrano.

Seis años después, 1943, como broche final durante la intendencia de Agustín Repetto las barrancas de la avenida serían "peinadas" dándosele declive escalonado desde la calle San Juan a la avenida Pellegrini.

Referencia sobre "El monumento al prócer que se emplazara  en el Parque Independencia en 1928 y otro igual en Génova".
Silvio R. Vaccarezza nos brinda "Las estatuas gemelas de Belgrano." Texto expuesto en un artículo de la revista "Rosario, la fuerza de su historia".N°6. Junio 2001.
"Los diferentes monumentos que hoy se encuentran en plazas y paseos, transmiten a la posteridad, las figuras sobresalientes de los hombres ilustres que forjaron nuestra patria.
Nos referimos en forma especial a un monumento ecuestre que data del año 1928 y que el día 8 de octubre, siendo intendente de Rosario el señor Tobías Arribillaga, se inauguró en el parque Independencia: la estatua del general Manuel Belgrano.
(...) No muchos rosarinos saben que existe otro monumento idéntico en la ciudad de Génova (Italia)
En efecto, en el año 1925 un grupo de argentinos residentes en la ciudad, dirigidos por Santiago Pinasco, luego de mucha dedicación y esfuerzo les  surgió la idea de erigir un monumento ecuestre en la ciudad de Génova y otro en la ciudad de Rosario para homenajear a nuestro héroe nacional Manuel Belgrano, cuyo padre era de origen ligure.
El escultor italiano Arnaldo Zocchi, fue el que plasmó las dos obras ecuestres, que fueron ejecutadas en Nápoles luego de unos 16 meses de arduo trabajo".