BARCELONA

A Barcelona, la llamó Cervantes, “archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, correspondencia gratas de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única.”


La historia de Barcelona se extiende a lo largo de 4000 años, desde finales del Neolítico, con los primeros restos hallados en el territorio de la ciudad, hasta la actualidad. El sustrato de sus habitantes aúna a los pueblos íberos, romanos, judíos, visigodos, musulmanes y cristianos.


Como capital de Cataluña y segunda ciudad de España en importancia, ha forjado su relevancia con el tiempo, desde ser una pequeña colonia romana hasta convertirse en una ciudad valorada internacionalmente por aspectos como su economía, patrimonio artístico, cultura, deporte y vida social.

Toponimia
El origen del nombre de Barcelona es desconocido y existen diversas teorías y leyendas que intentan explicarlo. Se sabe que había una ciudad ibérica original, de la tribu de los layetanos. Posteriormente fue conquistada por Cneo Cornelio Escipión Calvo, y más adelante fue convertida en una colonia romana, puesta bajo la protección de Cayo Julio César y de Octavio Augusto, quienes le pusieron el nombre de Colonia Iulia Augusta Paterna Faventia Barcino.


 El nombre evolucionó durante la Edad Media, cuando se conoció la ciudad con los nombres de Barchinona, Barcalona, Barchelona y Barchenona.
Evidencia arqueológica en forma de monedas encontradas al pié del Montjuic y acuñadas en el siglo III a. C. muestra el nombre Bárkeno escrito en una antigua en lengua ibérica hablada por los Layetani.


Podemos concluir que los Layetani o Laietani, un antiguo pueblo íbero prerromano que habitó la zona que ocupa hoy en día la ciudad de Barcelona- llamaban el lugar Bàrkeno, que significa “Lugar de las Llanuras.” (Barrke = llanuras/terraza).


Una de las leyendas sobre el origen de Barcelona alude a una hipotética fundación por el general cartaginés Amílcar Barca tras conquistar el enclave ibérico después de su desembarco en Iberia, mientras que otra versión se le atribuye a su hijo Aníbal, que ocupó el territorio durante la segunda guerra púnica en su avance a los Pirineos.


 ​Sin embargo, no existen pruebas documentales de esta vinculación entre los nombres de la familia cartaginesa Barca y la ciudad conocida como Barcelona.


Hay otras explicaciones para el nombre de la ciudad, como la que sostiene que proviene del período fenicio, teoría sostenida por la inscripción en escritura ibérica Barkeno en escritura íbera ("barkeno") encontrada en una moneda.


Actualmente, se extiende de Sur a Norte entre el mar y la montaña, del levante al poniente entre el Besós y el Llobregat parece una gigantesca sirena perezosa que hunde los pies en el Mediterráneo, abre los brazos para mojar las puntas de los dedos en ambas manos en los dos ríos, y tendida en el amplio llano, deja que su cabellera se extienda hacia la altura, que aquellos montes coronan.


Barcelona es una ciudad de difícil identidad; para la mayoría de los españoles es la ciudad moderna, industrial y progresiva y para otros una reliquia con no menos de veintidós siglos de historia.


Así lo dice la ciudad antigua o Barrio Gótico con sus callejas angostas y empinadas y sus plazuelas solitarias y silenciosas, el majestuosos palacio de los Reyes de Aragón con sus fastuosos artesonados y sus muros rezumantes del siglo XII y la magnífica Catedral Basílica, gótica, pero de fachada construida a fines del siglo XIX, con el precioso claustro muy visitado por los barceloneses, especialmente en Corpus, cuando el huevo pascual baila sobre el chorro de la fuente y cuando salen a la calle los gigantes y cabezudos.


En cambio, su relieve cuenta más arriba con las manchas verdeantes de los jardines de Pedralbes, Sarriá, Bonanova, Avenida del Tibidabo... sin solución de continuidad los pinares y arboledas de la montaña rastrean hasta las cumbres, y todavía entre ellos casas eminentemente residenciales y medianos chalets de clase media forman barriadas minúsculas.


A un lado y otro, sobre el llano, y en torno al viejo núcleo, se abre, como una gran aureola la ambiciosa ciudad moderna. A la derecha del amplio anfiteatro abierto al mar, se levanta Montjuïc, verdadero monte Jano con sus dos caras tan distintas, y casi a los pies de la montaña se extiende el vasto tapiz del Ensanche ochocentista, cuadrícula de amplias vías tiradas a cordel y cortada diagonalmente por la Avenida del Generalísimo o Vía Diagonal.


Barcelona ha sido escenario de diversos acontecimientos internacionales que han contribuido a consolidarla, desarrollarla y darle proyección mundial. Los más relevantes han sido la Exposición Universal de 1888, la Exposición Internacional de 1929, los Juegos Olímpicos de 1992 y el Fórum Universal de las Culturas 2004. Es también sede del secretariado de la Unión para el Mediterráneo.


En la actualidad, Barcelona está reconocida como una ciudad global por su importancia cultural, financiera, comercial y turística. Tiene uno de los puertos más importantes del Mediterráneo y es también un importante punto de comunicaciones entre España y Francia, debido a las conexiones por autopista y alta velocidad ferroviaria.


Desde la Edad Media fue la catalizadora y el motor de Cataluña, primero condado y después reino independiente, posteriormente región española y, desde hace unos años, Comunidad Autónoma con gobierno propio.


 

Bibliografía:
Universitas. Enciclopedia Cultural. Salvat editores. Barcelona, 1959.
Barcelona. Secretaria General de Turismo. INPROTUR. Barcelona, España, 1990.

 

Barcelona, Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 4100 al 4199 -  4600, a la altura de Av. Uriburu 2200 y Centeno 2200. Barrio Alvear.
Se le impuso ese nombre por D..  4670 del año 1977.
Con anterioridad se denominó "B".
Recuerda a la ciudad homónima, capital de Cataluña, España.