BARCELONA

A Barcelona, la llamó Cervantes, "archivo de la cortesía, albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos, correspondencia gratas de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única."
Extendida en la actualidad de Sur a Norte entre el mar y la montaña, del levante al poniente entre el Besós y el Llobregat parece una gigantesca sirena perezosa que hunde los pies en el Mediterráneo, abre los brazos para mojar las puntas de los dedos en ambas manos en los dos ríos, y tendida en el amplio llano, deja que su cabellera se extienda hacia la altura, que aquellos montes coronan.
A un lado y otro, sobre el llano, y en torno al viejo núcleo, se abre, como una gran aureola la ambiciosa ciudad moderna. A la derecha del amplio anfiteatro abierto al mar, se levanta Montjuïc, verdadero monte Jano con sus dos caras tan distintas, y casi a los pies de la montaña se extiende el vasto tapiz del Ensanche ochocentista, cuadrícula de amplias vías tiradas a cordel y cortada diagonalmente por la Avenida del Generalísimo o Vía Diagonal.
Más arriba, las manchas verdeantes de los jardines de Pedralbes, Sarriá, Bonanova, Avenida del Tibidabo... sin solución de continuidad los pinares y arboledas de la montaña rastrean hasta las cumbres, y todavía entre ellos casas eminentemente residenciales y medianos chalets de clase media forman barriadas minúsculas.
Cuando el día es muy claro, desde la altura pueden semiadivinarse perfiles de montañas lejanas: Monserrat o Paloma Blanca y el Montseng.
Barcelona es una ciudad de difícil identidad. Para la mayoría de los españoles es la ciudad moderna, industrial y progresiva y para otros una reliquia con no menos de veintidós siglos de historia, lo dicen la ciudad antigua o Barrio Gótico con sus callejas angostas y empinadas y sus plazuelas solitarias y silenciosas, el majestuosos palacio de los Reyes de Aragón con sus fastuosos artesonados y sus muros rezumantes del siglo XII y la magnífica Catedral Basílica, gótica, pero de fachada construida a fines del siglo XIX, con el precioso claustro muy visitado por los barceloneses, especialmente en Corpus, cuando el huevo pascual baila sobre el chorro de la fuente y cuando salen a la calle los gigantes y cabezudos.
En torno a la propia Catedral, la Casa del Arcediano convertida hoy en Archivo Municipal. El Palacio de la Diputación, noble edificio civil, es majestuoso y señorial donde se funden armoniosamente lo viejo y lo nuevo.
La Casa de la Ciudad o Ayuntamiento frontera a la diputación es una excelente muestra de arquitectura antigua.
En tránsito bastante armonioso, sin mayor brusquedad puede pasarse de lo antiguo a lo moderno saliendo a las Ramblas y llegando a ese punto de enlace, corazón joven todavía de la ciudad, la Plaza de la Cataluña, hoy centro de la ciudad que ha pasado por diversas metamorfosis.
Hoy, Barcelona con más de cuatro millones de habitantes, por mar es puerto de gran tráfico y por tierra puerta de paso a Europa como así polo de atracción de constante inmigración.
Desde la Edad Media fue la catalizadora y el motor de Cataluña, primero condado y después reino independiente, posteriormente región española y, desde hace unos años, Comunidad Autónoma con gobierno propio.
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Bibliografía:
Universitas. Enciclopedia Cultural. Salvat editores. Barcelona, 1959.
Barcelona. Secretaria General de Turismo. INPROTUR. Barcelona, España, 1990.


Barcelona, Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 4100 al 4199 - 4600, a la altura de Av. Uriburu 2200 y Centeno 2200. Barrio Alvear.
Se le impuso ese nombre por Decr. 4670 del año 1977.
Con anterioridad se denominó "B".
Recuerda a la ciudad homónima, capital de Cataluña, España.

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