AZOPARDO JUAN BAUTISTA (1774 – 1848)

Juan Bautista Fortunato Ignacio Azopardo había nacido en Senglia (Isla de Malta) el 20 de febrero de 1772.
Permaneció durante su adolescencia en Touluse practicando el arte de la construcción naval en el arsenal francés de aquel puerto, donde aprendió correctamente el idioma de ese país, y al llegar a Montevideo como corsario perseguido por los navíos ingleses, tanto que hizo creer a muchos que su nacionalidad era francesa.


Pasó a Buenos Aires como artillero con los hombres que trajo Liniers para la Reconquista en el año 1806, y fueron tan destacados sus servicios en aquella emergencia, que el gobierno virreinal le otorgó el empleo de capitán urbano con fecha 17 de marzo de 1807.


En 1810, había tomado parte en los días memorables de Mayo y el flamante gobierno lo llamó para darle la jefatura de una escuadrilla compuesta de tres buques mercantes que era necesario artillar, más antes de completar tal propósito debió zarpar Paraná arriba para apoyar las fuerzas de Belgrano en su expedición al litoral.


Azopardo iba en la goleta llamada “Invencible”, seguida por el bergantín “25 de Mayo” capitaneado por Hipólito Bouchard y la balandra “América” al mando de Angel Hubach.


En 1811, para sorprender a los buques realistas al mando de Romarate, navegaron hasta las costas de San Nicolás, donde fueron atacados. Fue un desigual encuentro. Según López, sus tripulantes lo abandonaron y Azopardo quedó vencido y prisionero.


“Cuando Azopardo se rindió con su “Invencible” - según Jaben en “Biografías argentinas y sudamericanas” – De los 50 hombres que se encontraban a bordo, 23 estaban muertos y 18 heridos, según registra el Diario del propio jefe de la escuadrilla. Trasladado a Montevideo, allí se levantó un sumario en el cual debió declarar el propio Azopardo y el 9 de abril era trasladado a bordo de la fragata “Efignia” la cual partía para España para que como reo de Estado, expiara su delito”.


Sin efectuarse ninguna investigación se lo mantuvo en cautiverio primero en el castillo de San Sebastián de Cádiz, después en San Fernando de la Cortadura y la tercera y última mazmorra sería el terrible presidio de Ceuta".


Arribó a Montevideo como corsario perseguido por los navíos ingleses del Atlántico, después de haber recuperado su libertad cuando la revolución liberal de Riego en 1820, quien abrió las puertas de las cárceles a los presos políticos en España.


Acota González Arrili: "En 1820 llegaba a Buenos Aires desde el infierno, un hombre de mirada profunda y rostro sereno, ausente por casi una década de la Argentina patria, adoptiva. Era Juan Bautista Azopardo quien había sido tomado prisionero en 1811"

Diez años son muchos en la vida de un hombre, sin embargo ese largo encierro no le hizo perder su fe en destino de los pueblos nuevos de América.
Regresó con un profundo rencor y fuerzas renovadas para luchar contra los hispánicos reincorporándose de inmediato a las fuerzas nacionales.

Participó primero en algunas luchas contra el caudillaje, y más tarde, en la guerra contra el Imperio del Brasil como segundo jefe de la escuadra, cuyo comandante en jefe era Brown.

Un informe confuso y escrito tal vez en uno de los momentos de ofuscación, propio del Almirante lo hubo juzgado en forma arbitraria, desencadenando opción de Azopardo de retirarse del servicio activo.

Obtuvo su cédula de retiro el 3 de febrero de 1827, y de ahí en más vivióría simplemente ignorado y oscurecido en su pequeña casa a espaldas de la iglesia de San Nicolás ( hoy Corrientes y Cerrito)

Entretenía su madurez realizando refacciones de naves con alguna avería.

Al morir, el 23 octubre de 1848, el hecho pasó también prácticamente inadvertido por sus contemporáneos.

La posteridad más justiciera, le tributó honrosos homenajes.
En la urna con sus restos se puso una placa con la leyenda: "Desde aquí presiden el sueño eterno de los marinos, los restos venerados de Juan Bautista Azopardo, primer jefe de la escuadrilla patriótica y heroico comandante de la Invencible en aguas de San Nicolás”.

En el Archivo de la Nación existen documentos sobre la vida y la acción de este ilustre marino.

Bibliografía:
González Arrili: “Historia de la Argentina” Pág. 778 y sig.
Jaben: “Biografías argentinas y sudamericanas” Tomo I.

Azopardo. Cortada. Topografía:
Corre de E. a O. entre la calle Casilda y el pasaje Húsares, desde la calle Iguazú al pasaje Madrid, en jurisdicción del barrio Ludueña.
Se le dio ese nombre por Decr. 21794 del año 1958, en homenaje al coronel Juan Bautista Azopardo (1772- 1848), jefe de la primera fuerza naval argentina.