ÁVILA CARLOS MIGUEL (1876 -1930)

 Carlos Avila Echenique nació en Córdoba en 1876. Perteneció a dos distinguidas familias, cuyos primeros miembros arribaron a la región del Rio de la Plata acompañando al fundador de esa ciudad.


Allí se graduó como abogado, con brillantes calificaciones. Un año más tarde, en 1901, se radico en Rosario donde comenzó a ejercer su profesión.
Al poco tiempo logró un sólido reconocimiento como profesional y hombre de mundo.


Al constituirse la Bolsa de Comercio de Rosario fue contratado como su asesor jurídico- En tal carácter elaboro sus estatutos y la reglamentación del mercado a término de granos. Esta última herramienta jurídica contribuiría señaladamente al desarrollo comercial de la ciudad y a1 de toda su área de influencia.


Eran momentos decisivos para la evolución de nuestra sociedad. La capacidad profesional del Dr. Ávila se evidenció en la solución de importantes conflictos que alcanzaron repercusión.


En 1910 se le ofreció ser fiscal de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario. Manifestando una notable vocación de servicio.


Prefirió asumir este cargo, sacrificando la muy auspiciosa perspectiva económica que le garantizaba asesorar a la principal institucion comercial de la ciudad.
Posteriormente fue ascendido a vocal del Alto Tribunal, del que llego a ser presidente. Su labor lo destacó como un magistrado íntegro, impermeable a las influencias que tanto aquejan a la Justicia de todas las épocas.


Poseía una fuerte personalidad a la que supo dominar con una voluntad formada a toda prueba, procurando que su vida mantuviera una coherencia con sus principios, aún en su perjuicio, este valor le fue reconocido por sus contemporáneos, incluso por sus adversarios.


Era un católico cabal y estaba dotado de sólida formación que lo convirtió en un referente destacado de su tiempo.
Dio público testimonio de su fe en numerosas circunstancias donde bien pudo escudarse en la comodidad o en el anonimato.
Su cuidada educación familiar le permitió conocer las necesidades de 1os miembros más postergados de la sociedad de su tiempo.


Tal sensibilidad hizo que les prestara fraternal asistencia personal en forma regular y a desarrollar diversas iniciativas destinadas a paliar sus necesidades. Fue así que se le invitó a participar en las actividades del Círculo de Obreros del Rosario, institución que ya entonces realizaba una gran actividad de promoción humana del proletariado de la ciudad.


Su compromiso le llevo a presidir esta entidad. Sin ser rico, nunca llegó dejó de de hacer construir casa para la Iglesia.  Afectó su peculio para colaborar en la construcción de los templos de Ntra. Sra. de la Concepción, en barrio Pichincha; en la instalación de la parroquia de Ntra. Sra. de Lourdes y en la iglesia de Santa Rosa, también donó el altar dedicado a1 Sagrado Corazón de Jesús, una notable pieza artesanal que hizo traer desde Europa y que hoy podemos ver en ese templo.


Su amistad y consejo eran muy buscados por sus contemporáneos que vieron en él un espíritu cultivado; una notable sapiencia jurídica y por sobre todo, una prudencia exquisita.


El 1º de noviembre de 1930, cuando podía haber dado mucho a la ciudad, pereció tras una corta y sorpresiva enfermedad a los 54 años.


Dijo entonces la crónica periodística: “Los pobres dieron la nota emocionante en sus exequias, concurriendo en gran número, de desposeídos, revelando algo que era un secret0 para él mismo”.

 

Bibliografía:
Vida y obra de Carlos Miguel Ávila, establecida en la  O. Municipal Nº 8293, de 10 de Julio de 2008.-


 Ávila. Pasaje. Topografía:
Articulo 1º.- Designase con el nombre de "Carlos M. Avila" al Pasaje denominado provisoriamente como 809, de orientación E-0, ubicado hacia el Sur y en forma paralela a la Av. Central Argentino y hacia el Este de la Av. Alberdi.
Recuerda a Ávila Miguel (1876-1930) Abogado argentino. Fue asesor jurídico de la Bolsa de Comercio de Rosario, Fiscal de la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario (1910) y presidente del Círculo Obrero de Rosario.
Colaboró con la construcción de las parroquias “Inmaculada Concepción” (Riccheri 280), “Nuestra Sra. de Lourdes” y “Santa Rosa de Lima” (Mendoza 1381).