AVENIDA CENTENARIO ROSARIO CENTRAL

Bossio Andrés en “El nacimiento de los clubes deportivos”. Ediciones de Aquí a la Vuelta. Fascículo N°9. Rosario. 1991. PP. 5 y siguiente explicita: “Es importante conocer la anécdota "De la mano de un tal Williams":
Durante el siglo XIX, la tradicional oral  repetida de generación en generación y recogida por algunos cronistas de la época, adjudica  a un súbdito de la corona británica apellidado Williams, la condición  de precursor del fútbol, quien  proveía  de  bebidas y alimentos a parroquianos y marineros de paso.


Ese negocio estaba  ubicado  en lo que hoy es la ochava Sudeste de la calle Aduana (hoy Laprida) y San Lorenzo, justo donde dobla todo el tránsito hacia Laprida.


Williams fascinado por el relato de algunos muchachos ingleses   sobre los rudimentos de ese juego llamado “fútbol”, incitó a algunos nativos de la ciudad y marineros ingleses a practicarlo.


Aunque  los datos son bastantes precarios, porque nada se sabe de la cantidad de jugadores y del tiempo y duración de los partidos de aquel entonces”.


 Expresa la historiadora Guadalupe Palacio de Gómez: “A mi criterio, la pasión puede elevar al hombre como extraviarlo, pero existe un punto intermedio que ocurre cuando la pasión se manifiesta como una emoción del alma. Eso explica con claridad, el fenómeno de esa pasión llamada fútbol que sobrepasa la figura del hincha y que los sociólogos definen como la distancia existente entre quienes poseen una identidad futbolera y aquellos que aún no la han logrado”.


El fútbol no reconoce diferencias de color de la piel, ni de credos, ni de elección de sexualidad, ni de clases sociales, pues la pasión se enciende tanto en el alma de un pobre como de un rico.


El fútbol como deporte es el más más popular del país, y tuvo principios de adhesión masiva desde los años iniciales del siglo XX - aunque Rosario Central, según los historiadores - surgió en las postrimerías del XIX.


Se evidenció primitivamente el fútbol, como aceptación entre los grupos más selectos de la sociedad y después como entretenimiento o juego que ganaría adeptos entre los estratos sociales más sencillos.


Tal como lo dice Andrés Bossio en su trabajo: “La historia de Rosario Central”, no han quedado testimonios rigurosos acerca del nacimiento exacto de Rosario Central.


Como la misma ciudad que cobija al decano de los equipos rosarinos, no hay acta de fundación que determine con certeza el momento del alumbramiento. Lo que sí pudo recopilarse fueron los primeros datos suministrados por los gerentes y personal jerárquico del Ferrocarril Buenos Aires - Rosario, y que recogiera don Federico J. Flynn en 1923.


Considero que bastante tiempo antes que el resto del país comenzara a tener información sobre “ese invento loco de los ingleses de patear una pelota”, un grupo de obreros, empujados por el personal jerárquico del Ferrocarril Central Argentino en 1889 harían sus primeras experiencias en fenomenales picados futbolísticos librados en terrenos baldíos de la Villa Sanguinetti, lo que hoy es el nacimiento de la Avenida Alberdi.


Así en la víspera de la Navidad de 1889, alrededor de sesenta personas se dieron cita en un café de la avenida Alberdi (donde años después se levantaría el Colegio Talleres), donde un inglés llamado T. Mutton dando rienda suelta a su entusiasmo, propuso la creación de un club de fútbol que llevaría el nombre británico de “Central Argentino Railway Club”.


Los ejecutivos de la empresa, al vislumbrar la posibilidad de agruparse fuera del Club de Cricket, hoy Atlético del Rosario o simplemente Plaza Jewell, decidieron hacer limpiar el terreno, montar un par de arcos con troncos de árboles y acondicionar a manera de vestuario un viejo vagón abandonado en las inmediaciones.
Aquellos que asistieron a la reunión dieron por aprobado el proyecto consagrando como primer presidente de la flamante institución a Colin Bain Calder, un caballero inglés y apasionado por el fútbol, según lo explicita  nuevamente Andrés Bossio.


Los colores que eligieron en principio para identificar a los jugadores fue el blanco y el rojo, que pronto serían sustituidos por el blanco y el azul dispuestos en dos grandes cuadros colocados en ambas mitades de la camisa. Esa original combinación permaneció más o menos hasta 1904, cuando se impuso la camiseta azul y amarilla con bastones verticales, que hasta el presente es identificadora del club de Arroyito.


En un principio no resultó fácil encontrar rivales del novel equipo hasta que a mediados de 1890 amarraría en nuestro puerto en las inmediaciones de lo que entonces era el muelle de Comas, un buque de bandera inglesa, el Beagle, cuyos animosos marineros aceptaron enfrentar el equipo local.


En 1903, Green, el mismo que actuara como centro delantero del primer equipo centralista, sería quien propusiera el ingreso de asociados de personas ajenas a la empresa ferroviaria. Moción que fue aceptada, reconociendo a los nuevos socios pero negándoles voz y voto en las asambleas.


El mismo Green arriesgaría una nueva proposición que haría historia en la ciudad, argentinizar el nombre de la institución, con una nueva denominación Rosario Central.


Corrieron los años y el 7 de setiembre de 1925, un ferviente centralista informaría a los asociados más relevantes constituidos en asamblea que debían desalojar los terrenos de Villa Sanguinetti, más que estaba dispuesto a gestionar ante el Concejo Deliberante la cesión del predio ubicado en boulevard Avellaneda, calle 31 (hoy Cordiviola), avenida Central (hoy avenida Génova) hasta el río Paraná, cosa que hizo, logrando el mismo sitio casi donde luce el actual Gigante de Arroyito.


En 1931, año en que se produjo la profesionalización del deporte en Rosario, es decir la creación de la A. R. F. ya existía un numeroso concurso de aficionados que concurría a los partidos, era la hinchada que crecía, atraída por la promoción que dispensaban los diarios y revistas y por las transmisiones dominicales de las emisoras porteñas.

 


Bibliografía:
Bossio Andrés: “El nacimiento de los clubes deportivos”. Ediciones de Aquí a la Vuelta. Fascículo N°9. Rosario. 1991. PP. 5 y sig.
Ongay Oscar Armando: "Rosario, fútbol y recuerdos. Tomo I. Editorial Amalevi. Rosario. 1991.

Marasco Mario: Pasión futbolera, una emoción del alma. Revista Vasto Mundo. N°9  Julio - Agosto 1995.

 

Centenario Rosario Central. Avenida. Topografía:
Corre de N. a S. a la altura de Bv. Avellaneda y Av. Génova.
Se le impuso ese nombre al cumplirse el Centenario de la formación del club (1889 - 1989).
Recuerda la Fundación del consagrado club auriazul de nuestra ciudad.


NOTA CURIOSA EN NUESTRA CIUDAD:


Reproduzco las historias y fotografías del señor Mario Zambuto, publicado en Facebook con fecha de 27/05/21.


Dicen algunos…


que un lejano día de octubre... ... en un viejo café... ... de la entonces Avenida Castellanos (Avda. Alberdi) ... ... un grupo de muchachos... ... puso a rodar la idea ... ... de armar un “team de football”. El tema da para una guitarreada.
Hasta que -dicen los que dicen saberlo- la Noche Buena del año 1889, empleados y personal jerárquico ingleses del Ferrocarril Central Argentino, en número de 70, proclamaron la fundación de un nuevo club de fútbol, denominado Talleres: una evocación a la patria lejana y al “football”.


Aquellos primeros fundadores fueron, entre otros, los señores Colin Bain Colder (presidente), T. J. Hooper (vicepresidente), C. Chamberlain (secretario), y los colaboradores Multon, Whitbet, Cooper y Mailhoil.


Consiguieron que la Empresa les adjudicara un predio en Refinería, entre los portones Nro. 3 y 4, a la altura de la calle Monteagudo y el Pasaje Celedonio Escalada.


Ahí levantaron el primer campo deportivo, se colocaron los arcos, y un vagón en desuso servía de sede y de tribuna.


La primera casaca fue roja y blanca. Por poco tiempo, pronto se cambió por una azul y blanca.


La memoria colectiva no olvida los dos primeros encuentros del Club, librados en 1890, contra la tripulación del buque de guerra inglés Beagle, anclado por entonces en el viejo Muelle de Comas, en la Bajada Sargento Cabral.


Hasta los resultados de los partidos continúan divulgándose: el primero fue un empate 1 - 1, pero en el partido definitivo se impusieron los locales 2 - 1. Ésa fue la primera victoria del Club.


El Club se mudará varias veces:


En 1894 a la que sería la Avenida Alberdi al 100bis, a los terrenos situados entre el Pasaje Eguren, Playa Parada Norte y Lavalle.


Cuando esos terrenos se lotean, en 1902, se trasladan a un lugar muy cerca de ahí, la Quinta Sanguinetti, o Estadio del Cruce, o del Cruce Alberdi, o Parada Castellanos, entre las actuales calles Salta, San Nicolás y Constitución.


En 1923 la remodelarán, el FFCC donó la madera y, con la ayuda de cientos de socios, se construyen dos tribunas, 100 metros de gradas y 10 escalones, con una capacidad para 15.000 personas.

tribuna.htmltribuna1.html


Fotos:

1. Una de las tribunas populares (fines de la década del '20.

2. Recién inaugurado, el estadio de Arroyito.