ASCASUBI HILARIO (1807-1875)

Los poetas gauchescos
Una particularidad de la literatura rioplatense del siglo XIX son los poetas gauchescos, que vamos a recordar aquí sintéticamente por razones de espacio, pues su estudio detenido requeriría una extensión especial.


Sin duda, esta poesía popular tuvo su origen en los “vivaques” o descanso entre los combates de la Revolución en las coplas cantadas en el son de la guitarra de los payadores y soldados.


Hoy llamamos gauchesca, a una manera característica de componer versos representando las ideas y costumbres del hombre de campo, del antiguo paisano, denominado gaucho.


Los temas de esta poesía son muy variados: episodios de la vida de la vida del gaucho, descripciones de la pampa  y del paisaje.  Algunas veces son canciones breves; otras veces, en esta clase de poesía hay poemas largos como “Santos Vega”, de Ascasubi, “El Fausto” de del Campo y “Martín Fierro” de Hernández.

 

En la poesía gauchesca del Río de la Plata se observaron dos corrientes: la popular y la culta.


La primera, escrita en el habla de los gauchos comenzó con Bartolomé Hidalgo  e Hilario Ascasubi, aunque hubo, precursores anónimos antes que ellos, para culminar con el Martín Fierro de José Hernández.


Ascasubi nació, como si hubiera presentido su destino, en el marco real que diera origen a tantas de sus composiciones “a campo raso, bajo una carreta” que hacía la travesía de Córdoba a Buenos Aires” en el año 1807.


 Fueron sus padres Mariano de los Dolores Ascasubi, pardo libre hijo de Roque Ascasubi y Clara Ascasubi, esclavos y luego pardos libres, y doña Loreta de Elías, hija natural de Jacoba Carranza, pardas libres, todos cordobeses.


En 1819 partió enganchado a borde de un buque argentino con rumbo a la Guayana francesa. De allí pasó a Estados Unidos y no volvió a la patria hasta 1822  radicándose en Salta, donde fundó la “Revista de Salta” y publicó su primera producción de poeta autodidacta.


En Salta, entre 1824 y 1825, fue el primer responsable de la Imprenta de la Patria, donde publicó parte de su obra temprana.


Fue un ferviente antirrosista que se unió a la lucha armada en contra de Juan Manuel de Rosas. En una de sus poesías, "La refalosa", reproduce la amenaza de un "mazorquero" a un gaucho que es contrario a Rosas, y en ella se comenta cómo esa milicia utilizaba las torturas para lograr, a la fuerza, la adhesión al partido gobernante.

Cayó prisionero de Rosas en 1837, pero de ese cautiverio se evadió dos veces,  yendo después a Montevideo donde trabó amistad con los proscritos del régimen imperante. En ocasiones publicó sus escritos utilizando como seudónimos los nombres de dos obras suyas: Paulino Lucero y Aniceto el gallo y en otras ocasiones utilizaba Un gaucho cordobés o sus iniciales H.A. empezando así su tarea de payador político.


Afirmando sus grandes cualidades de poeta gauchesco en 1846 dio a conocer su "Paulino Lucero" muy bien recibido por la crítica. Fue en ese mismo año que llevó desde nuestras orillas rioplatenses a Francia, un sauce llorón y cumpliendo con la palabra empeñada por Musset,  colocándolo  en el cementerio donde reposan los restos del poeta europeo.


Al pronunciarse Urquiza contra Rosas se incorporó al Ejército Grande como ayudante de campo y luego edecán del general entrerriano, quien lo ascendió a coronel después de la batalla de Caseros. Sin embargo, cuando Buenos Aires se separó de la Confederación, Ascasubi atacó a Urquiza en los versos de "Aniceto el Gallo".


Al término de esa campaña se trasladó a Francia otra vez con una misión del Gobierno y donde entró en amistosa relación con celebridades de la literatura y de la política. 


Pasó unos veinte años residiendo en Montevideo, en 1868 fue enviado con el cargo de diplomático argentino a París enviado por el Presidente de la Nación Bartolomé Mitre a reclutar nuevos inmigrantes, contratar trabajadores del agro, entre los cuales llegaron mercenarios para las guerras civiles argentinas.

En su Santos Vega o los mellizos de la Flor —en cierto modo poema épico de la literatura gauchesca— nos presenta en breves cuadros descriptivos la vida de la pampa y de sus pobladores, fue publicado en Paris junto a otros volúmenes de poesía en 1872.

Obras


Este primer episodio de su vida que marcó el sino de su literatura, también fue un anuncio de su ambular constante.
En 1871 en  París,  se dedicó a publicar sus obras, y completando para ello la más orgánica y valiosa de sus producciones, el "Santos Vega".


En las dos primeras composiciones hizo poesía de campamento, atacando crudamente a sus enemigos políticos, en cambio su producción es más constructiva en "Santos Vega o Los mellizos de la flor", en la  cual pintó con vivos colores y agudeza de observación, el campo argentino y su gente.


 Cronológicamente hablando, Ascasubi es considerado como el primero de nuestros poetas gauchescos, y su labor escrita abrió el camino al magnífico "Fausto" de Estanislao del Campo y al poema cumbre en el género, el "Martín Fierro" de José Hernández.


Su vida azarosa, aventurera e imprevisible culminó en Buenos Aires, el 17 de noviembre de 1875, al poco tiempo de regresar de vivir en Francia.

 

 

Bibliografía:
Obligado, Pedro: “Los poetas gauchescos” en Historia de Levillier  Tomo V.
Rojas, Ricardo: “Los gauchescos” en “Historia de la literatura” Tomo II.

Ascasubi. Calle. Topografía:
Corre de S. a N. desde 700 a 799, entre avenida Alberdi y la calle García Velloso, desde la calle Paso a la de Reconquista.
Se encuentra en jurisdicción del Barrio Lisandro de la Torre.
Recibió ese nombre por D.  21677 de 1959, en recuerdo del escritor gauchesco Hilario Ascasubi (1807-1875.)
Anteriormente se denominó calle A.