ARTIGAS JOSÉ GERVASIO de (1764 - 1850)

Mucho se ha escrito sobre Artigas y el artiguismo en ambas orillas del Plata.
Los extremos podrían ser: en contra los escritos del historiador Vicente Fidel López; a favor, la epopeya de Zorrilla de San Martín, Carlos María Ramírez, Eduardo Acevedo - Las causas de las diferencias surgidas entre los hombres de Argentina y los de la Banda Oriental " se encuentran en la misma estructura telúrica de ambas regiones.
“Frente a la significación de su obra, no cabe duda que la personalidad de Artigas será de las primeras en aquilatarse debidamente y figurara en el ajuste de valores que está realizando la moderna historiográfica como las de Hugo Barbagelata y Jesualdo”.
Nació en julio de 1764 en la campaña de Montevideo, región despoblada y abrupta por entonces, rutinaria y marginal que seguramente influiría en el temple de su gente. Su abuelo había llegado desde Aragón con el fundador de la ciudad, fue estanciero y a veces militar, condición que también ejerció su padre.
En consecuencia Gervasio José de Artigas trabajó desde joven en tareas campestres, en estancias propias y ajenas, mientras prestaba servicios más o menos permanentes en el cuerpo de blandengues, especie de policía rural creada para defender la campaña oriental de las incursiones de indios, portugueses y contrabandistas. Se le hubo asignado en 1797 el grado de teniente en el Cuerpo de Blandengues, en reconocimiento del virrey Olaguer y Feliú a su actuación anterior, “perseguir a criminales y contrabandistas.”
Tomó parte en la lucha contra los portugueses en 1802 y contra las invasiones inglesas de Buenos Aires en 1807, erigiéndose entonces en legítimo defensor de la soberanía hispánica en el Río de la Plata.
Al estallar en Buenos Aires la revolución de Mayo de 1810, Artigas qque contaba con 47 años, se adhirió a la Junta, abandonando las filas españolas, en donde había alcanzado el grado de capitán.
El flamante gobierno de Buenos Aires aceptó su ofrecimiento, y le proporcionó armas autorizándole a tomar el mando de todas las fuerzas que pudiese reunir en la Banda Oriental.
Nombrándolo segundo del coronel Rondeau, vencería al poder peninsular en la batalla de Las Piedras (18 de mayo de 1811)
Más poco demoró en chocar con el centralismo porteño, debido a su acentuado "regionalismo" mirando con recelo a los hombres que detentaban el poder en la Primera Junta.
Comenzaba así la carrera de este singular personaje cuya pertinacia y férrea voluntad habrían de dar muchos disgustos a los dirigentes porteños.
Las primeras disidencias surgirían cuando Sarratea fue nombrado general del ejército sitiador de Montevideo entonces el “Gervasio” ejecutaría el éxodo de 16.000 hombres, mujeres y niños a la provincia de Entre Ríos, que le era adicto donde pasó 14 meses.
Al retirarse los portugueses, el gobierno de Buenos Aires resolvió reanudar el sitio de Montevideo para lo cual mandó a Rondeau con quien Artigas se unió en enero de 1813, mas las disidencias se ahondaron cuando fueron rechazados los diputados orientales a la Asamblea del XIII, que para algunos no eran tales, porque sólo habían sido designados por Artigas llevando la perentoria orden de crear una Constitución para las Provincias Unidas.
“Siempre debió librar una desigual guerra contra los portugueses, soportar la indiferencia o la hostilidad del Directorio y aún reprimir la inconstancia de algunos de sus lugartenientes, que le planteaban la necesidad de someterse al poder de Buenos Aires para resistir en mejores condiciones. Ni siquiera podía contar con su subalterno, Francisco Ramírez, empeñado como estaba en defender su propia provincia de las expediciones porteñas, ni con los santafecinos, que debían hacer lo propio”- clarifica Félix Luna.
En agosto de 1816 los lusitanos otra vez invadieron la Banda Oriental con 12000 hombres y Artigas no se desalentaría saliendo con fuerzas menores al encuentro de los invasores que lo aplastaron en el Arapey en el Paso del Catalán (enero de 1817)
Nada le resta ya por hacer, a los 56 años, abandonado por Oribe y otros partidarios, acosado y vencido por el ambicioso Ramírez, su antiguo discípulo y segundo jefe, más su fracaso final en Tacuarembó otra vez en 1828 ante los lusitanos, se exilió en el Paraguay.
El caudillo de ese país lo confinó en Caraguatá a 80 leguas de Asunción, sufriendo degradación, soledad y castigo durante más de 25 años.
El Protector de los Pueblos Libres dulcemente de vejez se fue muriendo hasta que el Negro Ansina, su servidor, lo encontró muerto el 23 de septiembre de 1850 (el mismo año en que falleciera el Gral. San Martín, en Francia) Contaba con 87 años.
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Bibliografía:
Fernández Arlaud S: “Historia institucional y americana desde 1810” Edit. Stella Bs.As. 1984.
Aramburu, Julio: “Historia Argentina” El Ateneo, Bs. As. 1949.
Luna Félix: “Los caudillos” Edit. Planeta.1994.Pág. 31 y sig.


Artigas. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. entre las calles Berón de Estrada y Nansen, desde la calle Hernández al Bv. Rondeau, en barrio Sarmiento.
Se le impuso ese nombre por Decr. 21794 del año 1952.
Recuerda al General don José de Artigas (1764 – 1850) fundador de la independencia del Uruguay.
Con el mismo nombre fue conocido desde la apertura de la calle, años antes.
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