ARENGO JUAN BAUTISTA (1822-1896)

Expresa Raúl M. Gardelli en su artículo “Hace un siglo en Rosario” del 22 de enero de 1995 en La Capital: “Hace un siglo en, precisamente el 24 de enero de 1895, en el agobiante calor de su cuarto de trabajo, iluminado a gas y con enrejada ventana abierta en la noche al patio de baldosas, donde no habían faltado las glicinas, Juan B. Arengo, médico, político y funcionario, escritor ocasional, en tiempos anterior fugaz maestro de latín, emprendió quizá su obra mejor. Aquí en ese Rosario de Santa Fe finisecular, donde parecería que sólo se pensaba en el desarrollo material (los tramos  finales de la crisis, el ferrocarril, el futuro puerto, a la activa edificación) nuestro médico, superando las fatigas de la lucha contra el cólera y fiebre tifus, inició  según lo dijeron, como un raro antojo de la vejez “sus versiones horacianas.”


Nacido en Italia en 1822, a los once años llegó a nuestro país. Estudió latín con los jesuitas y obteniendo el título de médico en la Facultad de Buenos Aires.


Como lo describe Juan Alvarez :“Huyendo de Rosas, ejerció su profesión en Victoria (Entre Ríos) Paraná (1847), Santa Fe, Uruguayana y Gualeguay, ciudad donde Urquiza lo utilizó como maestro de latinidad, ofreciéndole tierra como recompensa a su labor, dádiva que no aceptó alegando desdeñoso: “no quiero que mis hijos sean estancieros.”


Así, médico pobre y errante, prosiguió su constante ambular, no apagando formas en su interior, los sueños de traducir a Horacio hasta que en 1865 ancló en Rosario definitivamente, hasta sus últimos días de vida.


En nuestra ciudad publicó en 1886 “Prosas y versos”, ampliación de “Versos” pasatiempos rimados que había compuesto dieciséis años antes.


En el ocaso de su vida, mágico y febril fue el despertar de sus recónditas aspiraciones, dando a conocer Traducciones de Horacio (poeta de la antigüedad).


.Después compuso “A Póstumo”, “A la nave que conduce a Virgilio”, “A Virgilio”, “La lira”, “A Pirra” y  ”Diálogo” (entre Horacio y Lidia).


Nuestra Biblioteca Argentina cuenta con un ejemplar de sus “Traducciones” impresa en 1896 en “La Velocidad” imprenta situada en aquel entonces en la calle Córdoba 375, entre Maipú y San Martín.


Arengo simultáneamente un soñador y un práctico, un poeta y un médico, un pacífico y un combatiente del bien, un ser excepcional que honró con su existencia a esta bendita tierra rosarina.


Falleció aquí mismo, el  22 de mayo de 1896, a poco de editadas sus “Traducciones”.

 

Bibliografía:
Alvarez Juan: "Historia de Rosario." Bs. As., 1943. Pág. 514.
Bosch B.: "El Colegio del Uruguay." Bs. As., 1949. Pág. 30.

Arengo. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde el 4100 al 4299, desde Centeno a Ameghino 700.
Se le impuso ese nombre por Decr. N° 21677 de 1958.
Recuerda al médico Juan Bautista Arengo (1833- 1896), ejerció su profesión en la Pcia. de Entre Ríos, siendo a su vez, maestro de latín de Justo J. de Urquiza.
Antes se llamó Aldao.