ANTEQUERA Y CASTRO JOSÉ DE (1690 - 1731)

Diego de Reyes Balmaceda obtuvo el poder por cesión de Antonio Victoria, de Asunción  del Paraguay, el 6 de febrero de 1717 y pocos días después ordenó la matanza de los indios payaguaes establecidos en Tacumbú bajo el amparo de la  ciudad.


Lo hizo en represalia por atropellos que otros indios de esa misma raza habían cometido contra los jesuitas, de quienes Reyes Balmaceda era partidario.


En vez de repartir los sobrevivientes entre los vecinos de Asunción, los envió a las Misiones. Este fue el motivo ocasional de los disturbios que conmovieron a la Provincia hasta 1735 y que son conocidos con el nombre de “Revolución de los Comuneros".


Entonces la Audiencia destacó en el Paraguay como juez pesquisidor al doctor José de Antequera y Castro, jurista, poeta y hombre de mundo, quien pronto se dejó ganar por las corrientes populares contrarias a don Diego de Reyes,  en razón no tanto por sus desaciertos sino del gran apoyo que recibía de los jesuitas.


“El 14 de setiembre de 1721, Antequera suspendió a Reyes, lo tomó preso y se consagró él mismo como  gobernador, conforme al poder que le había conferido la Audiencia de Charcas” nos dice Efraím Cardozo en la Historia de Levillier Tomo II. En el ejercicio del poder adquirió popularidad y obtuvo el apoyo de criollos prestigiosos. 


Acaudilló un alzamiento de los paraguayos proclamando el derecho de no recibir órdenes injustas de cualquier autoridad, por superior que fuera.


 En la Asunción se adoptaron violentas determinaciones. La ira popular se descargó sobre los jesuitas, cuya extinción se decretó así como la muerte de Reyes y su familia en caso de derrota.


Antequera ya frente a las fuerzas del Cabildo salvó a Reyes Balmaceda de la horca, hacia la cual ya lo había conducido la multitud enardecida, lanzando al momento la siguiente proclama:
 “Defended, hijos del Paraguay, la religión católica que peligra en esta tierra, movida por teatinos no sólo traidores al Rey, sino herejes declarados. Defended la Patria contra los que quiere usurpar y hacerse dueños de las haciendas de todos y pasar después a haceros esclavos, bien que espero no han de poder conseguir en cuanto yo gobernase.”


Más tarde en 1725 el gobernador de Buenos Aires, Bruno M. de Zabala, fue en ayuda de los hispánicos con fuerzas poderosas en hombres y armamentos, lo derrotó el 5 de mayo.


Antequera se refugió en un convento de Córdoba y luego cuando se dirigía a Chuquisaca fue apresado.Luego de un largo proceso, fue condenado a morir en Lima.


El 5 de julio de 1731, el pueblo de Lima se amotinó y Antequera fue muerto por las tropas en el camino al cadalso.


Después de su muerte ganó  una gran batalla: el reconocimiento americano de su valor y valer, cuando se necesitaba coraje para proclamar que la voz del pueblo era superior a la autoridad del rey.

 

Bibliografía:

Lozano: “Historia de las revoluciones de la Provincia del Paraguay” Pág. 180.

Díaz Pérez: “Las comunidades peninsulares en su relación con los levantamientos comuneros americanos y en especial con la Revolución comunera del Paraguay.”

Pasdell M: “Historia de los comuneros”. Pág. 458 y 467.

 

Antequera y Castro.  Cortada. Topografía:

Corre de N. a S. desde Sorrento hasta Artilleros, en el barrio Empalme Graneros.

Se le impuso el nombre por D. 21677 del año 1958.

Recuerda al juez pesquisador, José de Antequera y Castro, quien en Asunción del Paraguay defendió a las masas populares que pretendías tener derecho a protestar contra el despotismo del rey de España (1720 a 1730).