ANDES

Bartolomé Mitre en su “Historia de San Martín” informa: “Lo que no deja dormir es, no la oposición que rueden hacerme los enemigos, sino atravesar estos inmenso montes. Así exclamaba San Martín al divisar desde Mendoza las nevadas crestas de la cordillera de los Andes, barrera gigantesca que se interpone de norte a sur entre los dilatados pampas argentina y los amenos valles de Chile en una extensión de 22 grados, desde el desierto de Atacama hasta el Cabo de Hornos.”


Fue el cruce de los Andes, una combinación de osadía, observación y cálculo.


San Martín  con su espíritu de orden y de disciplina propia de los genios sistemáticos pudo dominar la indómita y agreste naturaleza andina.


Alusión a la nieve hace la denominación Andes, voz quichua aplicada originariamente al conjunto de montañas nevadas que se alzan al oriente del valle de Cuzco.


Cerros enhiestos de relieve áspero y colosos coronados de nieves eternas que se yerguen sobre un desierto de escombros, intrincados laberintos de formas esculpidas por los glaciares y modelados por la acción de los vientos, ríos y torrentes, alucinante despliegue de colores y texturas de rocas desnuda de diferente edad son algunos de los rasgos que impresionan y conmueven el espíritu del viajero que se interna en la “Cordillera de la Nieve” como la denominaron los primeros españoles.


La cordillera de los Andes es parte de un vasto encadenamiento orográfico que hacia el norte se prolonga en las cordilleras de América Central y América del Norte, sistema integrado por varias cadenas que recorren la región próxima al océano Pacífico y hacia el sur se proyecta desde la isla de los Estado hasta el continente antártico propiamente dicho.


Durante la era Mesozoica se formó un geosinclinal  alargado y estrecho de considerables proporciones en el cual se depositaron enormes cantidades de sedimentos de origen marino, que adquirieron espesores de varios miles de metros.


En la era Terciaria, esos materiales acumulados fueron plegados y elevados has alturas considerables. Desde fines de esa era y comienzos del Cuaternario los Andes adquirieron su máxima altura.


En nuestro país, las mayores alturas andinas se registran en los Andes áridos con los picos culminantes el Aconcagua de 6954 m. Y el Tupungato de 6800 m de altura, ambos cerros ubicados en la provincia de Mendoza.

 

 

 

Bibliografía:
Mitre: "Historia de San Martín." Tomo I. Pág. 137.

Andes.  Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde el 5600 al 5799, desde Bustamante 100 bis a Cazadores 100 bis. Barrio Saladillo sur o Roque Sáenz Peña.
Carece de designación oficial.
Recuerda a la imponente cordillera que nos separa de la República de Chile y que cruzó el Gral. San Martín, en su campaña libertadora, en 1817.