ANDALGALÁ (CATAMARCA)

Se llamó así un remoto cacique. El vocablo viene de las voces quichuas anta y huallá que significa "abra de las montañas."

Era cacique de una misteriosa comunidad establecida hace muchos siglos, en un pequeño oasis enclavado en la vasta entraña catamarqueña.

El Alamito, dpto. de Andalgalá era un pasaje circunvalado por la soledad del desierto. Circunstancias que estimularon la creatividad en esa transcendente alfarería prehispánica cuya tradición aún se mantiene a ambos lados de los Andes.

El milagro del barro es un bien cultural muy importante para el conocimiento de los tiempos anteriores a la conquista.

La cerámica es un aporte valioso para el estudio de las distintas pautas de situaciones sociológicas, preocupaciones existenciales e intereses religiosos.

La alfarería proporcionaba sin proponérselo, a los integrantes de un clan el sentimiento de pertenecer a una entidad común.

A los ceramistas, si bien la creación artística les resultaba fácil, no así la búsqueda de la greda, de determinado color o el estiércol de guanaco, debiendo transportar agua por lugares áridos.

La alfarería de Alamito fue en su mayoría de color gris. Las formas predominantes fueron las vasijas cilíndricas o urnas funerarias con asa lateral. Su decoración geométrica adornaba las superficies; existiendo cerámicas color ante con decoración pintada.

De Andalgalá salieron hábiles artesanos del barro, ubicados por investigadores en el campo de Pucará en el N.O. de Catamarca.

Allí las viviendas se organizaron primitivamente en unidades independientes con característica muy complejas y constantes. El conjunto de estructuras arquitectónicas que integraban cada unidad constituía una especie de aldea o pueblo.

En 1658 Francisco de Nueva y Castilla fundó un fuerte en el lugar donde hoy se encuentra la localidad. En 1746, el Gral. José Díaz, iniciador del mayorazgo de los Díaz de la Peña, construyó una capilla dedicada a Santa Rita.

Entre 1806 y 1810, un sacerdote que luego sería diputado por Catamarca en Tucumán fundó escuelas en Andalgalá, Belén y Santa María.

Hoy esta población, que formó un núcleo poblacional heterogéneo de indígenas y blancos, subiste en los valles catamarqueños con escasez numérica de pobladores.

 

Bibliografía:

Alcira I.: "Los habitantes primitivos, en el país de los argentinos". Centro Edit. América Latina.

Vercellini E.: "Informe de Roberto Janz." Revista Nueva 1997.

 

Andalgalá. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde el 1100 al 1299, a la altura de Spegazzini 4200.

Se le impuso ese nombre por Decr. N° 4688 del 16 de septiembre de 1977.

Recuerda al cacique y pueblo ceramista de Andalgalá, en la Prov. de Catamarca.