ANCASTe (Batalla)

En 1830 la Legislatura de la provincia de Buenos Aires nombraba a Juan Manuel de Rosas Restaurador de la Leyes y le confería el grado de Brigadier reconocido en toda la República, augurando un  gobierno despótico, por los contrarios al régimen.


Facundo Quiroga, grande, excesivo, tanto en el bien como en el mal porque su genio no reconocería limitaciones, como si una fuerza de la naturaleza lo empujara siempre.


Tormentoso, contradictorio y perfilado en un drástico juego de luces y sombra fue designado comandante de Armas de La Rioja, pese a no ser modelo de benignidad, pues empezó por celebrar con un gran banquete la muerte de Dorrego a las pocas horas de producida, así dice Domingo Faustino Sarmiento en su obra “Facundo”.


Y un gobierno fuerte paralelo al de Quiroga fue el del Gral. José María Paz que había llegado desde la República Oriental en enero del año anterior, al frente de su correspondiente y disciplinada división.


El primer encuentro bélico después de algunas evoluciones militares se produjo en Tablada el 6 de junio de 1829 donde el Tigre de los Llanos fue vencido en franca lucha y donde el impulso arrollador de sus fuerzas federales fue aplastado por la táctica serena y segura del Gral. Paz.


Con referencia al segundo choque nos dice Sarmiento: “Al fin en 1830 sale un nuevo y formidable ejercito (de Quiroga) para Córdoba compuesto de las divisiones reclutadas en La Rioja, San Juan, Mendoza y San Luis.


El general Paz, deseoso de evitar la efusión de sangre, aunque estuviese seguro de agregar un nuevo laurel a los que ya ceñían sus sienes, mandó al mayor Paumero, oficial de prudencia, energía y sagacidad al encuentro de Quiroga, proponiéndole no sólo la paz, sino una alianza.


Créese que Quiroga iba dispuesto a abrazar cualquier coyuntura de transacción, pero las sugestiones de la Comisión mediadora de Buenos Aires, que no traía otro objeto que evitar toda transacción y el orgullo y la presunción de Quiroga, que se veía a la cabeza de un nuevo ejército, más poderoso y mejor disciplinado que el primero, le hicieron rechazar la propuestas pacíficas del modesto general Paz.”


En efecto, ese sangriento combate, acaecido en Ancasti pudo haberse evitado. El lugar de dicho combate se encuentra en una sierra, siendo un extenso cordón serrano, rama austral del Aconquija que comienza a la altura de la ciudad de Catamarca.


En efecto, ese sangriento encuentro, acaecido en Ancasti pudo haberse evitado.


Es importante destacar que actualmente Ancasti es una bella localidad del Este de Catamarca, cabeza del departamento homónimo.


Se encuentra a 88 kilómetros de Catamarca (ciudad) y cuenta con una población de poco más de 3000 habitantes.


Es una de esas localidades que vale la pena ver en cada estación porque en cada una nos aguardan paisajes singulares. Durante los cálidos meses de verano se tiñe de verde y colores llenos de vida, mientras que en invierno, los mantos blancos cubren las montañas.


Es uno de los puntos turísticos más importantes de la provincia por sus bellezas naturales y la calidez de su gente.


Se ubica en una meseta accidentada y rodeada de bosques y el río Icaño.

 

 

Bibliografía:
Saldías A.: “Historia de la Confederación Argentina ”Tomo II.
Best F.: “Historia de las Guerras Argentinas” Tomo I Bs.As., 1960.

Ancasti. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 3400 a 3599, entre las calles 27 de Febrero y Gálvez. El segundo tramo entre prolongación calle Gaboto y Garay y al pasaje 1108 entre las calles Deán Funes y Saavedra, paralelos a Avellaneda.
Se le impuso ese nombre por D. N° 4670 del 16 de septiembre de 1977.
Recuerda al sangriento combate entre las fuerzas de Quiroga y el Gral. Paz.