AMENÁBAR JOSÉ DE (1784-1863)

El doctor Amenábar fue uno de los hombres más talentosos y de más vasta ilustración de su época.
Su campo de acción fue múltiple, ora como sacerdote, ora laborando por la grandeza de la Patria desde las asambleas y los puestos públicos.


Misionero del bien, estaba donde la miseria y el dolor aparecían, al modo de Cristo, aplicando específicos espirituales que curaban muchos males.


Nació en Santa Fe de la Vera Cruz el 19 de marzo de 1784.


Sus padres fueron el vasco Salvador Ignacio de Amenábar Iturriaga, de origen noble, y María Bonifacia Quiroga y Humeres, criolla.​


Entre 1799 y 1802 fue colegial del Convictorio Carolino de Nobles de Santiago de Chile).


Luego de sus estudios secundarios, se trasladó a Chile donde ingresó en la Real Universidad de San Felipe, donde se doctoró en Leyes y Teología, y por su inteligencia poco común, se le ofreció una cátedra en la misma universidad, donde fue opositor a la cátedra de moral en 1806.


Regresó a Santa Fe, durante los acontecimientos de Mayo y después en Buenos en 1807 fue abogado de la Real Audiencia.


En 1807 fue abogado de la Real Audiencia y enseguida designado canónigo de la Catedral de Buenos Aires.​


La influencia sobre su núcleo familiar
Sus convicciones marcaron fuertemente a su familia, la cual tuvo sobresaliente actuación en el proceso emancipador del país, la autonomía provincial y la organización nacional.


Sus convicciones marcaron fuertemente a su familia, la cual tuvo sobresaliente actuación en el proceso emancipador del país, la autonomía provincial y la organización nacional.


Precisamente su sobrina María Bonifacia Lassaga y Amenábar contrajo matrimonio con Juan Francisco Seguí (padre), revolucionario en Chuquisaca 1809, participante en el cabildo abierto del 22 de mayo de 1810 y ministro de Estanislao López, y el hijo de estos, Juan Francisco Seguí (hijo), secretario de Justo José de Urquiza, fue constituyente en 1853.

Su actividad política
Ferviente partidario de la emancipación americana, representó a su ciudad natal en la Asamblea del año XIII, de la que fue vicepresidente.


Como hombre del interior defendió el sistema federal y las autonomías provinciales, en contraposición al sistema unitario que propiciaban los miembros de la Logia Lautaro, quienes hegemonizaban la Asamblea.


​ También representaron a su provincia en el Congreso General desde 1824 hasta 1827.


Integró la misión Amenábar-Oro en 1829, que intentó dar fin a los enfrentamientos civiles entre unitarios y federales.
Fue el gobernador delegado interino de su provincia en dos oportunidades: (1856 y 1860).


Fue hombre de consulta del caudillo santafesino Estanislao López.

Falleció en Santa Fe en 1863.


Sus restos descansan en la Catedral de Santa Fe. Una humilde lápida de mármol señala el lugar donde descansa para siempre.


La tumba donde reposan sus últimos despojos han ido ha sido elevada por quienes le conocieron, con el propósito  a consagrar un recuerdo a su dignísima memoria.


Ese es el premio  que logra la virtud, los que viven sobre la tierra sembrando beneficios, recogiendo con ello vivir  en el recuerdo más allá de su muerte.


Una de las calles de la Capital de Santa Fe perpetúa su nombre, modesto premio de una población agradecida hacia uno de sus ilustres hijos.


También lleva su nombre una localidad del departamento General López, en la Provincia de Santa Fe y en la Ciudad de Buenos Aires, lo recuerda una calle que pasa por el barrio de Saavedra, el barrio de Núñez, el barrio de Belgrano y el barrio de Colegiales.


En la ciudad de Pontevedra, al oeste de la provincia de Buenos Aires, también existe una calle que lleva su nombre, al igual que nuestra ciudad de Rosario que honra su nombre.

 

 

Bibliografía:
Abad de Santillán D: “Gran Enciclopedia de la Prov. de Santa Fe” Tomo I. Buenos Aire, 1967.
Patriotas santafesinos. Consejo General de Educación. Santa Fe 1927.

 

Amenábar. Calle. Topografía:
Corre de E a O desde el 200 bis hasta el 6700 a la altura de Ayacucho 2900, Av. San Martín 2900, Bv. Oroño 2900 y Pcias. Unidas 2900.
Se le impuso ese nombre por Nomenclatura de 1903.
Recuerda al Dr. José Amenábar (1784-1863) un héroe de la Iglesia Católica dedicado a la política. Fue varias veces gobernador de la provincia.