ALVEAR MARCELO TORCUATO  DE (1868 –1942) 

Lucía un gran nombre. Era nieto de Carlos María de Alvear, aquel joven Director Supremo de las Prov. Unidas, el soldado de Ituzaingó, el embajador de Rosas, un prócer de imagen discutida por los historiadores. Su padre había sido camarada del presidente Roca, transformador de Bs. As. De aldea en metrópoli moderna en su función de intendente de la capital en 1880.

En su juventud participó en la revolución del 90 y conoció a Yrigoyen. El magnetismo del caudillo lo sedujo, y fue diputado nacional del Partido Radical. Luego, en su primera presidencia lo designó ministro en París.

Marcelo Torcuato de Alvear tenía la imagen de un hombre de mundo, de un mundo refinado y culto que compartía realizado junto a su esposa Regina Paccini, quien fuera cantante de ópera.

Fue presidente de la República en el período de 1922-1928, entre los dos mandatos de Yrigoyen. Un gobierno calmo, prescindente y liberal, desvinculado de la "masa radical" que no le prestó apoyo; contando en cambio con la simpatía o el silencio de la opinión independiente de toda fracción política, e indudablemente, mayoría absoluta.

Alvear se distanció, o finjió distanciarse de Irigoyen durante toda su gestión.

Presentó características diferentes a las de su antecesor. No era partidario de las intervenciones a las provincias, Por otra parte disminuyó los nombramientos de empleados públicos para los seguidores políticos.

Contó con la colaboración de algunos excelentes ministros, como Antonio Sagarna, José Nicolás Matienzo, Angel gallardo y Lucio V. Mansilla, que en cuestión financiera logró equilibrar el presupuesto y sanear la moneda.

Alvear hizo brillar con plenitud el régimen establecido por la Constitución Nacional y las leyes fundamentales.

La memoria colectiva de los argentinos suele registrar este período con el más próspero, tranquilo y de mayor solidez institucional.

El país se había recuperado de los efectos de la guerra mundial. Volvieron las oleadas de inmigrantes. Los productos del agro se colocaron bien en los mercados internacionales y llegaron inversiones norteamericanas.

Las expresiones culturales fueron numerosas y un movimiento literario del ultraísmo ponía fervor en los debates intelectuales. Las universidades, vivificadas por la reforma de 1918 ostentaron un alto nivel académico.

La prensa gozó de una amplia libertad de expresión. Aumentaron la tirada de los grandes diarios. Comenzó ha hacerse popular el uso de la radio.

El país fue visitado por ilustres extranjeros del que hacer político, científico y técnico, revitalizando la vida intelectual argentina, extendiendo sus actividades a Rosario, Córdoba y otras ciudades del interior.

Al finalizar su mandato, las elecciones generales consagraron nuevamente a Hipólito Yrigoyen como presidente, porque el viejo caudillo supo atraerse a las clases obreras y el 12 de octubre de 1928 asumió el cargo.

Alvear dejó la casa de Gobierno silbado por sus correligionarios radicales "peludistas" y aplaudido con fervor por los conservadores y "galeristas".

¡Las cosas de la política! - agrega el historiador Bernardo González Arrili en "Historia de la Argentina, según las biografías de sus hombres y mujeres."

Nos ilustra Héctor Sebastianelli en su "Rosario temático": "En la celebración del presunto Segundo Centenario de Rosario, el 25 de octubre de 1925, arribó al puerto local una flotilla compuesta por los buques Almirante Brown, Jujuy, Paraná y la Plata" - traían a bordo al Presidente Alvear, su esposa y comitiva que participaron de fastuosos eventos y se alojaron en el Palacio Vasallo ( hoy sede del Consejo Deliberante.)

 

 

Bibliografía:

Levene G.: "Historia de los presidentes argentinos." 2 tomos, Bs. As. 1975.

Cutolo V.: "Diccionario Biográfico Argentino." Edit. Elche. Bs. As. 1978.

 

Alvear. Calle. Topografía:

Corre de N.E. a S.O. entre las calles Lituania y Tonelero. Barrio Bajo Saladillo.

Carece de designación oficial.

Recuerda al presidente Marcelo T. de Alvear quien realizó durante su mandato una digna obra gubernamental honrando su nombre y la Nación.