ALPACATAL

El 11 de julio de 1927 en el hemiciclo de la plaza del Cementerio General de Santiago, se congregaron cincuenta mil personas que silenciosas y acongojadas querían dar el último adiós a los restos mortales de las víctimas de Alpatacal.


 El profesor Molina superintendente de Instrucción Pública de Chile expresó: “Por una crueldad del destino, el Gral. Mitre ha recibido como un dios antiguo la ofrenda de la sangre joven, pero la sangre derramada en Alpatacal no será estéril como lo era aquella vertida por prácticas bárbaras...


Desde los días gloriosos en que chilenos y argentino  se unieron en Chacabuco y Maipú, jamás nuestro pueblo ha sentido más unido, más cerca, más íntimamente ligado al pueblo argentino que en los días, cuando la nación hermana, haciendo suyo el duelo  que hoy nos aflige, nos trasmite mensajes de condolencias como los de la Señora Mitre de Drago y del doctor Alvear.”


Asistieron a las honras fúnebres la Escuela Naval, la Escuela Militar, la Guarnición nacional, la ciudadanía, universidades, colegios e institutos como así mismo los representantes de las fuerzas del trabajo. Nadie quiso quedar exento del dolo tan profundo que conmovía a Chile.


 La tragedia se produjo en suelo argentino, el 7 de julio, cuando oficiales y cadetes del Colegio Militar de Chile murieron al producirse en medio de la niebla, el frío intenso y lo avanzado de la noche, un fatal choque de trenes en la localidad de Alpatacal,  departamento La Paz, provincia de Mendoza. 


La violenta  colisión causó 20 muertos y 50 heridos, al destrozarse e incendiarse gran cantidad de vagones.
Se dirigían en comisión para asistir a la inauguración del monumento al Gral. Mitre en Buenos Aires.


El mismo día del suceso llegaron a Mendoza  los heridos. El pueblo asistió azorado  al triste desfile de camillas y heridos.


Los cadetes supervivientes continuaron viaje a Buenos Aires, vistiendo ponchos argentinos, ya que sus uniformes estaban hechos jirones.


En Buenos Aires todas las clases sociales se congregaron en las calles  para saludar, en un latente sentimiento de condolencia, con delirio a los vencedores del infortunio oyéndose aplausos, gritos y vítores.

 

Bibliografía:
Caras y Caretas.  Año XXX,  N. 1502,  julio de 1927.

Alpacatal.  Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. entre las calles Ayolas y Saavedra, desde la calle Buenos Aires a la de Laprida.
 Se le oficializó ese nombre por O. Nº 1578  del año 1961.
Recuerda la catástrofe ocurrida el 7 de julio de 1927 en Alpacatal  (Mendoza) a los cadetes chilenos que se habían convocado en nuestro país para asistir a la inauguración del monumento al Gral. Mitre.