ALICE ANTONIO (1886- 1943)

Si observamos a Alice en los umbrales de la vejez descubrimos correctas facciones, ancha la frente y prolongada el principio de calvicie, los ojos mansos y la mirada firme. Con la pasividad de aquéllos que han hecho algo significativo para la tierra que los vió nacer.


Nació el 23 de febrero de 1886 y creció en un humilde suburbio de Buenos Aires. Hijo de inmigrantes italianos marginales. Más, pese al lóbrego ambiente que lo rodeaba, el niño soñaría  con el mundo mágico de la pintura y en la que pudo exteriorizar después su rico interior.


A los once años cuando ayudaba a su padre en un salón de lustrar botines de la calle Rivadavia, mostró sus trabajos a un cliente, don Cupertino del Campo, quien decidió hacerse cargo de sus estudios de dibujo e incorporarlo al taller  de Decoroso Bonifanti, asistiendo después a la Asociación Estímulo de Bellas Artes. 


Ahí, en 1904, obtuvo el premio Roma que le permitió trasladarse a Italia por el término de cuatro años e ingresar a la Real Academia Albertina de Turín.


En Italia desplegó cuatro años de intensa actividad artística y fue tan valorado que obtuvo tres medallas de oro y una condecoración por un pequeño óleo  “Confesión.”


Con un estilo realista, realizó  grandes obras maestras, caracterizadas por  su naturalidad, una atmósfera envolvente y una perfecta ejecución.


Sus creaciones alcanzaron notoriedad en las primeras décadas del siglo XX, en distintos salones del mundo.


En el concurso de cuadros históricos del Salón del Centenario obtuvo un  galardón por la “Muerte de Güemes” que marcó el comienzo de su temática histórica que lo consagraría.


En 1910, conoció a Joaquín V. González, quien se hubo convertido en su amigo y lo nombraría más adelante profesor en la Escuela de Arte de la Universidad de la Plata.


La mayoría de sus  óleos se refieren a estampas del pasado y hombres hacedores de nuestra identidad, el “San Martín en Boulogne Sur Mer” que lo adquirió el Consejo Nacional de Educación y hoy está en el Instituto Bernasconi.


Corría el año  1922,  cuando Antonio Alice comenzó a trabajar en una gran obra “Los Constituyentes del 53”, más  doce años de su vida estuvieron dedicados a reunir toda la información necesaria para la reconstrucción exacta de la época, los personajes y el clima de esa memorable sesión nocturna que sentara las bases de nuestra organización.


De grandes dimensiones su valor no sólo se ajusta a su calidad artística sino a lo anecdótico que rodea esta pintura.
Alice la pintó con destino para la provincia de Santa Fe donde fue depositada y más tarde, en 1942, trasladada a Buenos  Aires, desde donde nunca volvió.


Actualmente se halla en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, pese a los requerimientos de distintos gobernadores santafesinos.


Pintó Alice también paisajes, costumbres campestres y tipos de La Rioja. Se destacó en su faceta de retratista ya que dejó estampadas  las figuras de Joaquín V. González, el Gral. Roca, el Dr. Finochieto, Ricardo Levene y otros.
El maestro dejó de existir el 24 de agosto de 1943 a los 57 años.


Nos dice Horacio Daniel Rosatti en Historia de un cuadro: " Para cerrar el círculo de su genialidad hubiera podido retratarse él mismo, como lo hizo Velázquez en "Las Meninas". Por profesionalismo, por pudor o por astucia eligió el lugar del espectador y dejó que su obra hablara por él”.

 

Bibliografía:
Libro del mismo pintor Alice: “Los Constituyentes del 53.”
Rosatti Horacio Daniel: "Historia de un cuadro. Los Constituyentes del 53”. En revista Todo es Historia N°385. Agosto de 1999. 

Alice. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 4700 a 4899, entre las calles Isola y J. M. Gutiérrez 300 bis paralela a Abanderado Grandoli 4900.
Se le impuso el nombre por D. 4675 del año 1977.

Recuerda al pintor Antonio Alice (1886 – 1943) autor del famoso cuadro “Los Constituyentes del 53” de grandes dimensiones, realizado para la provincia de Santa Fe  y actualmente se halla en el Salón de los Pasos Perdidos  del Congreso de la Nación.

De la redacción de El Litoral.Jueves,23 de abril de 2011


El cuadro “Los Constituyentes del 53” de Antonio Alice forma parte de la memoria visual de los santafesinos. Paradójicamente, es una obra ausente en la provincia porque se encuentra en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de la Nación, pero de alguna manera una imagen presente y familiar para los santafesinos, ya que nos acostumbramos a verla como identificatoria de Canal 13, tal vez, sin saber nada de su autor.


El libro que cuenta la historia de ese cuadro, relatada por el propio artista, fue reeditado por la Cámara de Senadores de la provincia de Santa Fe en el marco del Bicentenario de la Nación, y presentado ayer en un acto que se realizó en el recinto del cuerpo con la participación de la vicegobernadora Griselda Tessio, el subsecretario de Gestión Cultural de la provincia, Carlos Bernatek y el periodista Jorge Reynoso Aldao.


Durante la presentación, el relato sobre la experiencia de la reedición del libro se construyó a partir de una charla distendida entre los disertantes. “Acá se ha dado un hecho muy simpático y lo tenemos que perdonar. Pensaron que yo podía darle datos de los constituyentes, pero yo no fui constituyente, soy viejo pero no tanto”, dijo ReynosoAldao a los presentes, sacándole solemnidad al recinto del Senado y agregando: “Tengo guardada la edición del libro de Alice del ‘35, de cuero de Rusia”.


Fue Reynoso Aldao quien le llevó el ejemplar del libro a Bernatek, quien luego elevó la propuesta de edición a la vicegobernadora Griselda Tessio.


“Este libro es una suerte de síntesis: porque intenta reinstalar la figura de Alice y el cuadro de los convencionales que no está, a pocos días de que la Cámara de Diputados inaugurara el mural de Roux en su recinto, que de alguna manera reemplazó al que ya no vamos a tener, que es el original de Alice”, dijo Tessio sobre la obra cuya segunda edición intenta respetar la estética del original de 1935, en una impresión hecha en Santa Fe.


“La síntesis entre los dos cuadros y el libro es el rescate de aquella Constitución que nos organiza como Nación”, indicó la vicegobernadora, recordando que en 1853 ni siquiera estábamos integrados y Buenos Aires era la gran ausente de la Confederación, no manda a sus convencionales y no jura esta Constitución, sino que lo hace después.


“Todavía no éramos Nación y ya teníamos la aspiración de darnos la carta fundamental, que toma elementos de 1810 y los proyecta para el futuro”, explicó Tessio y agregó: “Nosotros sabemos que la justicia, la dignidad, la libertad, la igualdad, los derechos humanos, el reconocimiento del otro como persona, el pensar la república como un juego de poderes equilibrados, equidistantes y controlándose unos a los otros ya estuvo pensada por el constituyente del ‘53. Tiene que ver con aquella invectiva que los constituyentes ponen con una fuerza enorme contra los traidores a la patria”.


Alice, un enamorado de Santa Fe


Con su memoria prodigiosa y llena de anécdotas, Reynoso Aldao pintó la atmósfera de la venida de Alice a Santa Fe. “Alice viene en el año 21 cuando comenzaba la Convención Reformadora de la Constitución Provincial. Estaba en Santa Fe una figura estrella del periodismo argentino como Juan José de Soiza Reilly”, y de acuerdo con lo relatado por el periodista, el pintor viene atraído por la bohemia que se vivía en aquella época en la ciudad.


El artista comienza a trabajar en el cuadro que representa la sesión nocturna del 20 de abril de 1853, en la que el diputado por Santa Fe, Francisco Seguí, aboga por la inmediata sanción de la primera Constitución Nacional. Y si bien Alice no hace el cuadro por encargo, Reynoso Aldao afirma que el pintor se va con la promesa de que cuando terminara el cuadro se lo iban a comprar. “Cuando termina el cuadro, el gobernador Manuel María de Iriondo le dice que la Legislatura no le aprueba las partidas para la compra. Sin embargo, le compra los bocetos que hoy están en el Rosa Galisteo”, indicó, agregando que luego el Congreso de la Nación adquiere el cuadro, que allí permanece desde aquella época.


“El libro de Alice es el libro de un enamorado de la Constitución, de un patriota. No es un jurista, no está escrito por un constitucionalista. Además, Alice está tan encantado con Santa Fe que lo entierran en el Museo del Convento de San Francisco”, rememoró Reynoso Aldao.
Al rescate de la figura.


“Quiero rescatar la oscura figura de Alice en Santa Fe, como esas figuras que han hecho un aporte significativo y uno no lo ve en las calles ni en las plazas, ni en los homenajes”, afirmó el subsecretario de Gestión Cultural.


“Lo curioso de este libro es que reinstala a este personaje que realizó un monumento a su propia obsesión: a los años que invirtió en este cuadro que está en el Congreso de la Nación y que por esos avatares del destino no llegó nunca a Santa Fe”, dijo Bernatek, aclarando además que Alice niega en el libro la creencia de que él pintó el cuadro por encargo. “Tal vez por eso se tomó los 12 años que demoró la pintura con una obsesión, con una tarea de miniaturista, construyendo el famoso diorama con los personajes y los bocetos que felizmente sí podemos ver en el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez”.


“Encontrar un pintor epopéyico y patriótico como se lo puede tildar a Alice es una cosa ya rara por su época, con lo cual contraviene las leyes del vanguardismo y se mantiene fiel a sus conceptos”, finalizó Bernatek.