ALGARROBO

Cuando los conquistadores hispanos penetraron al actual territorio argentino, la extensión de los bosques era superior a la actual.

Las ciudades fueron fundadas de acuerdo con las Leyes de Indias, en tierras de temple sano, con buenas aguadas y montes para leña.

En las zonas aledañas a las nacientes poblaciones los bosques sufrieron paulatina destrucción; ya fuera para librar campos de cultivo, ya para ser consumidos como leña o empleados en la construcción de viviendas o el rústico ajuar doméstico.

Testimonio de ello es la disposición dictado en 1590 que prohibió la tala del algarrobo: árbol que fuera sombra, madera, pan y vino de los primeros hombres de América.

En efecto el tacko jana o tacko júrac como lo llamaban los indígenas, amasaban galletas con su harina "Tacko patay" y de sus vainas macerada elaboraban añopa o aloja y hasta en tiempos de sequía lo constituían en forraje para el ganado.

Un poeta de fuerte acento nacional dijo: "Es el algarrobo el árbol que me mejor pulveriza las estrellas" y según Juan A. B. Molina en "Postas Argentinas" dice que para comprender mejor esta expresión "se deben conocer las características propias del árbol, se trata sin vacilación alguna de su follaje.

Sus hojas bipinadas con el ápice redondeado permiten aprecian que acontece en las alturas cuando llega la noche y el cielo se cubre de constelaciones."

Bibliografía:

Chiozza E.: "El país de los argentinos". Tomo I.

 

Algarrobo. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde Mont Cenis hasta Valentín Gómez, paralelo a camino límite del Municipio.

Se le impuso el nombre por Decr. 4668 del 16-09-1977.

Recuerda a un típico árbol argentino.