ADUANA

Hasta 1852 no registró mayor importancia el movimiento de entrada y salida de embarcaciones por el puerto de Rosario.

El 3 de febrero de 1852: Libre acceso a los buques de ultramar. Urquiza, en carácter  de Director Provisorio de la Confederación, dictó su célebre decreto permitiendo el acceso directo de los buques de ultramar hasta la recientemente declarada ciudad de Rosario, sin necesidad de hacer escala previa en Buenos Aires.

Afirma Mikielievich en su trabajo: La Aduana: “En enero de 1855 entraron 38 buques  de 1079 toneladas y salieron 71 con 1677 toneladas y en ese mismo año se autorizó a Eduardo A. Hopkins la construcción del primer muelle, llegando en agosto, el primer buque directamente  del exterior, se trataba  de una nave norteamericana cargada con azúcar, maderas y otros efectos.


En noviembre de 1855 el gobierno provincial cedió al de la Nación una superficie en el Bajo para construir un depósito fiscal.   Por entonces la Aduana funcionaba  en un local de la calle Buenos Aires,  que era un rancho y el puerto era la propia ribera del Paraná, a media cuadra de la plaza 25 de Mayo, ocupando un terreno de 25 y medio por 40 varas, que remató el gobierno provincial en dicho año.


El primer depósito independiente del edificio administrativo, lo construyó Santiago Danuzio en 1857, sobre la ribera frente a la Aduana”.


El 26 de febrero de 1857 Hopkins comenzó a prestar servicios portuarios, empezando desde entonces a atracar en las flamantes instalaciones barcos de distintas  banderas del mundo.

El 30 de setiembre de 1865 el Vicepresidente Marcos Paz, en ejercicio de la presidencia, designó una comisión para determinar donde se construiría la estación principal del Ferrocarril Central Argentino en el puerto y el edificio de la Aduana Nacional.


La Comisión actuó con rapidez pero el dictamen no satisfizo a la población. Por ello Nicasio Oroño, gobernador de la provincia solicitó a Paz suspender toda resolución al respecto.
El 26 de octubre Marcos Paz comunicó haberse resuelto que la Aduana permaneciera en el Bajo y la estación ferroviaria arriba.


En enero de 1871 el diario La Tribuna de Buenos Aires, publicó un estudio sobre el lugar donde se construiría la Aduana, los almacenes fiscales y los muelles.


Por decreto de Sarmiento se aprobaron los planos y presupuestos, levantados por la Oficina de Ingenieros convocados para realizar la obra.


El 2 de noviembre de 1872 se adjudicó a la firma Rezia y Sala la construcción del primer edificio de Aduana, en terrenos de La Bajada Grande - actual bajada Sargento Cabral – por donde habían  circulado carretas, mercaderías, animales de carga y trabajadores.


Dejó de ser un camino  irregular y  lodoso para convertirse en una calle calzada ensanchada y pavimentada, donde a los lados se levantaron enormes almacenes.
Fue inaugurado el edificio en febrero de 1874.


En 1914, sobre el final de la Bajada, se alzaba, la Vieja Aduana – una pintoresca construcción con almenas y torres de reminiscencias medievales, erigida en 1874 – la que fue reemplazada en 1938 - por el imponente edificio de fuerte estilo francés la Antigua Aduana.

 

La Antigua Aduana del Puerto - hoy administración municipal - fue inaugurada en base a un proyecto de los ingenieros Ochoa y Thomas. Se trata de un palacio diseñado con un lenguaje arquitectónico de fuerte estilo francés.

Su fachada es de cuerpos salientes flanqueados por pilastras de capitel jónico y un importante zócalo salvando los desniveles de esta zona a pasos del Paraná. Arcos rebajados coronan las ventanas del primer piso, y de medio punto en el segundo. Es interesante entrar al hall central, de triple altura, que culmina en un lucernario.

A un costado de la Antigua Aduana puede observarse la Fuente de las Utopías, inaugurada a fines de 2004 luego de su traslado desde el predio Parque de la Independencia (ex Sociedad Rural), la que constituye una de las postales clásicas de Rosario.


Es una creación de Carlos Righetti, uno de los primeros estucadores de Rosario, quien también decoró los frentes del Jockey Club de Rosario (Maipú y Córdoba) y de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario (Santa Fe y Av. Francia).

 

Bibliografía:

Mikielievich Wladimir C: “La Aduana” en Diccionario de Rosario (Obra inédita). Rosario, 1990.

Historias de nuestra región. Fascículo N°9: Ricardo Falcón: La ciudad de Rosario. Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe, 1999.

 

Aduana . Calle. Topografía:

Corre de N. a S.  a la altura de Génova / Jorge Newbery9300.

Carece de designación oficial.

Recuerda  a  evolución histórica de la Aduana de la ciudad de Rosario..
También es justo recordar al primitivo nombre de una de las primeras arterias, cuando nuestra ciudad por entonces se llamaba  “Villa del Rosario” - calle Aduana y que hoy conocemos como Maipú.