ACOSTA AMBROSIO de (1540-1610)

Podemos afirmar que la conquista del Nuevo Mundo comenzó con la conquista de sus mujeres. Ellas cimentaron las primeras alianzas, denunciaron conspiraciones, y facilitaron la vida de los conquistadores, enseñándoles donde encontrar agua y alimentos.

En efecto, desde el arribo del español a América se produjo la mezcla de sangre, y según los cronistas desde 1527 desde cuando se produjo la fundación del fuerte Sancti Spíritu por Gaboto.

Según el historiador Levellier en su Historia Argentina: "Los códigos prohibían los amancebamientos, pero las poblaciones americanas hubieran ido desapareciendo, si los varones no los hubieran considerado como un fruto de la conquista y además un ejemplo de generosa convivencia humana".

Era necesario poblar estas tierras casi desiertas, y seguramente muchos fundadores como Francisco de Aguirre, como el de Santiago del Estero argumentarían sus escarceos amorosos diciendo: "es mayor el servicio que se hace a Dios al tener un hijo, que el pecado que por ello se comete".

El español que llegaba a la Indias en siglo XVI incitado por la búsqueda de riquezas y honores personales, le era imposible sustraerse al influjo casi exótico de las mujeres indígenas, muchas veces entregadas a los invasores por propia elección, o incluso habiendo sido tomadas como botín de guerra, las que después se pasaban al bando de su hombre y padre de sus hijos.

El destino del mestizo, padre español y madre india, variaba según la aptitud asumida por el padre, podían contar o bien con su protección o abandonados a su suerte, convirtiéndose en nómades.

Los mancebos eran fuertes, audaces, grandes jinetes, conocían las armas, inclusive arcabuces que manejaban con ingenio.

Ambrosio de Acosta era uno de ellos. Se supone nacido en Santa María del Buen Aire en 1540, hijo del conocido lenguaraz Gonzalo de Acosta, quien fuera el encargado de redactar y depositar instrucciones para los futuros navegantes del Río de la Plata.

Ordenada la despoblación (1541) Ambrosio de Acosta pasó a la ciudad de Asunción y estudió en su carácter de hijo de europeo junto a los hijos de Irala.

En 1580, Juan de Garay al fundar la ciudad de la Trinidad en el Puerto de Santa María del Buen Aire con 60 hombres, sólo diez eran españoles, más el fundador concedió a los hijos de la tierra idénticos derechos que a los hispánicos, al darles la vecindad de las nuevas poblaciones.

Ambrosio de Acosta sería también agraciado en el reparto de tierras que hiciera Garay.

Juan Torres de Vera y Aragón ordenó la fundación de Vera de las Siete Corrientes y al trasladarse a dicha región, llevó entre su gente a Ambrosio de Acosta, quien vistiendo las ropas de los hidalgos españoles tuvo a su cargo las encomiendas de la tribu guaraní Enemis, con quienes asumió la obligación de defender y evangelizar.

Después cuando la pequeña aldea fue creciendo ocupó diversos cargos: escribano público y de Cabildo, regidor y teniente de gobernador.

Fue también el primer maestro de escuela de la ciudad de Corrientes. Se le dio el grado de "maese escuela" con un sueldo mensual de un peso plata.

Se supone que Ambrosio de Acosta murió septuagenario.

 

 Bibliografía:

Levillier: "Historia Argentina." Tomo I. Bs. As. 1960.

Zanellato y Viñuela N: "Historia de las Instituciones políticas y sociales de América hasta 1810." Kapeluz, 1982.

 

 

Acosta. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 900 a 999, Valentín Gómez a la altura del 4500 entre final de Av. Circunvalación 25 de Mayo y límite del Municipio (Z. Norte)

Se le impuso su nombre por Decr. 4688 del año 1977.

Recuerda a Ambrosio de Acosta, hijo mestizo del conocido hispánico Gonzalo de Acosta y mujer india.