HUMBOLDT FEDERICO ENRIQUE (ALEXANDER VON) (1806 -1857)

Nació el 14 de septiembre de 1769 en Berlín, hijo de Alexander George von Humboldt, un oficial del ejército de Federico II el Grande de Prusia, y de Marie Elizabeth von Hollwege, heredera de una fortuna de un matrimonio anterior.


Recibió educación en el castillo de Tegel, del actual distrito de Reinickendorf, Berl y se formó intelectualmente en Berlín, Fráncfort del Oder y Gotinga.


Durante su adolescencia deseaba dedicarse a la carrera militar, pero su familia lo alejó de esta inclinación. Realizó su primer viaje formativo en la primavera de 1790 y lo llevó a lo largo del río Rin hasta Holanda y de allí a Inglaterra, con lo que empezó a soñar con navegar a otros continentes.


 El regreso a su país lo hizo en el marco de la Revolución francesa, lo que contribuyó al fortalecimiento de sus ideas liberales.


Estudió en la Escuela de Minas de Freiberg y trabajó en un departamento del gobierno, pero tras la muerte de su madre a finales de 1796 renunció a su carrera de funcionario público prusiano y se lanzó de lleno a sus ambicionados viajes científicos ,gracias a la  disponibilidad de fondos económicos, fruto de su herencia.


Viajó a París y planeó un viaje por África. Sin embargo, este proyecto se vio truncado, por lo que decidió partir a explorar América del Sur y Centroamérica (1799).


En compañía del francés Aimé Bonpland, y del joven ecuatoriano Carlos de Montúfar (desde 1802) recorrió diez mil kilómetros en tres etapas continentales. Las dos primeras en Sudamérica, partiendo de Cumaná y Caracas, y en el Alto Orinoco, visitando La Esmeralda y el río Casiquiare.


La segunda de Bogotá a Quito por los Andes, y la tercera recorriendo la Nueva España, donde obtuvo las autorizaciones necesarias para recorrer el vasto territorio, con la condición de que no revelara esa información al gobierno de Estados Unidos.


Logró recopilar gran cantidad de datos sobre el clima, los recursos naturales, la orografía, la flora y la fauna de la región.Humboldt terminó sus viajes por América con una visita a Estados Unidos, donde fue huésped del presidente Thomas Jefferson, un aficionado de los estudios geográficos, en especial sobre la Nueva España, poco después México, gracias a los cuales Estados Unidos obtuvo información estratégica de la riqueza de su vecino y del estado de debilidad interior que lo aquejaba.


Los servicios de Humboldt, aportados ingenuamente, fueron cruciales para avivar el deseo norteamericano por apoderarse de los territorios mexicanos, como al poco tiempo ocurrió.

 

Finalmente Humboldt, Bonpland y Montúfar regresaron a Europa desde Filadelfia, llegando el 30 de junio de 1804 a Francia.


En París conoció a Simón Bolívar, quien solía decir que Humboldt era "el descubridor científico del Nuevo Mundo.

El 5 de junio de 1799 salieron  de La Coruña a bordo de la corbeta de guerra Pizarro y 14 días después hicieron escala en las islas Canarias donde organizaron  una expedición para subir hasta el cráter del volcán Teide.


Retomaron n el rumbo hacia las Indias Españolas con dirección a La Habana y México, pero una epidemia de fiebre tifoidea desatada en la embarcación los hace desviarse hacia Tierra Firme y desembarcar en Cumaná al oriente de Venezuela el 16 de julio de  ese año.


 Seguidamente partieron hacia el puerto de La Guaira, haciendo escala en Higuerote, desde donde Bonpland contiuó  el viaje por tierra. El 20 de noviembre llega Humboldt a La Guaira y emprendió marcha hacia Caracas.

Ya instalados, ambos viajeros (Humboldt y Bonpland) se dedicaron  a explorar los alrededores de la ciudad y el 2 de enero de 1800 ascendieron al Cerro el Ávila acompañados por Andrés Bello, quien pronto sería reconocido como El Patriarca de las letras americanas.
Exploraron  el río Orinoco, sus afluentes y en particular el brazo Casiquiare efluente que comunica las cuencas del Orinoco y el Amazonas. terminando así el recorrido por el territorio de Venezuela.


En términos generales, la expedición se ocupó del estudio de los recursos naturales (flora, fauna, minerales, ríos, suelo, fenómenos, etc.), así como de la observación de las costumbres indígenas y del resto de la sociedad.


Bonpland fue el encargado de recolectar las plantas, la mayoría de ellas desconocidas por la ciencia de la época, y de colaborar con Humboldt en la redacción posterior de varios trabajos.

 

En marzo de 1801 Humboldt y Bonpland regresaron  a Sudamérica, llegando por accidente a Cartagena de Indias, luego de que una tormenta desviara su barco.

 

En el contexto de las Antillas, Cuba también constituyó un caso excepcional: su larga tradición como lugar de asentamiento y su fuerte identidad nacional.


La Habana, ante el recién llegado de entonces, parece al mismo tiempo metrópoli y colonia. Cuba ocupa un sitio especial en la topografía imaginaria de Humboldt: como frontera geográfica entre la América del Norte y la del Sur, como eslabón imaginario entre América y Europa, como pausa necesaria en el viaje de Venezuela a Colombia y de México a los Estados Unidos.

Desde Bogotá, cruzando el altiplano andino, el alemán llegó hasta Quito.


En Quito, capital de la Real Audiencia de Quito, Humboldt es recibido en 1802 por los nobles locales, entre ellos, la familia de Juan Pío Montúfar, marques de Selva Alegre. Junto con el hijo de éste, Carlos de Montúfar, Humboldt realizó varias ascensiones a los Andes ecuatorianos, entre ellos al Chimborazo, el nevado más alto del Ecuador.


Su presencia en Quito motivó acres comentarios del naturalista Francisco José de Caldas, quien escribió que en Quito, a diferencia que en Bogotá, el alemán se había hecho amigo de "jóvenes obscenos y disolutos", que practicaban "amores impuros".


Relató que, supuestamente, antes de la ascensión al Pichincha, Humboldt se amaneció en una juerga con Montúfar. Caldas se encontró en Quito con Humboldt, y se sumó a algunos de sus recorridos con la esperanza de formar parte del resto de la expedición del alemán.
No obstante, Humboldt -quien como se sabe se costeaba todos sus gastos- no quiso que continuara en la expedición hacia el Perú y México, lo que al parecer molestó a Caldas.


Este acusó luego a Humboldt de visitar casas en Quito en donde "el amor impuro rige", y de poner sus pasiones por encima de los nobles propósitos de la ciencia: "se apodera esta pasión vergonzosa de su corazón y ciega a este joven sabio hasta un punto que no se puede creer", dijo en una carta a José Celestino Mutis. Calificó a Montúfar como un "Adonis ignorante, sin principios y disipado", y llegó a insinuar que hubo una relación sexual entre ellos al afirmar que "Venus se ha mudado de Chipre a Quito".

El marques de Selva Alegre, padre de Carlos, le permitió acompañar al alemán en su gira por la América española, pagando una fuerte suma de dinero por el viaje del joven Montúfar, lo que incluyó su manutención.


Al respecto, comentó Caldas amargamente: "El señor barón de Humboldt partió de aquí (Quito) el ocho del corriente (junio de 1802) con Mr. Bonpland y su adonis, que no le estorba para viajar como Caldas".


 Esta podría ser una de las razones por las que Humboldt prefirió llevar al joven aristócrata, a pesar de que no era un científico experimentado como ya era en su momento Caldas.

Carlos de Montúfar estuvo en la expedición durante todo el trayecto por los actuales Ecuador, Perú, México y Estados Unidos. Incluso llegó con Humboldt hasta París, en donde se separaron, porque el joven quiteño tenía previsto estudiar en España.

Durante algún tiempo, además, recibió ayuda económica de Humboldt, a quien escribió una carta llamándole "amado amigo".


 Antes de separarse de Humboldt en París, el barón le dio 8.000 pesetas para sus gastos y le hizo luego varios giros desde Berlín, por medio del sistema existente en la época de cartas de crédito (libranza) entre banqueros corresponsales.


Las cartas de Caldas sobre la relación con Carlos Montúfar son consideradas, hasta hoy, algunas de las insinuaciones más importantes sobre la posible homosexualidad de Humboldt, aspecto sobre el cual se han pronunciado importantes intelectuales alemanes en los siglos XIX y XX.

En el Perú, al que llegaron por Loja y Cajamarca, las observaciones de Humboldt permitieron el descubrimiento de la Corriente de Humboldt.


Desde Lima, la expedición embarcó nuevamente hacia Guayaquil, para conseguir un barco hacia México.

 

El 22 de marzo de 1803 llegó con una fragata española de Guayaquil (Ecuador) a Acapulco, el puerto mexicano del Pacífico.


Visita las cercanías y las describe en su diario, antes de proseguir su viaje el 29 de marzo por Chilpancingo y Taxco hasta la Ciudad de México (llegando el 12 de abril). En un México construido con las ruinas de la capital de los aztecas, Humboldt descifra el calendario azteca o Piedra del Sol que fue desenterrado en la Plaza Mayor, y hace varias excursiones en los alrededores.

Por ejemplo, visita las minas de Pachuca, Real del Monte, Morán y Guanajuato y los impresionantes alcantarillados de la ciudad en Huehuetoca.


El 20 de enero de 1804 salió del centro cultural iberoamericano y fue a Veracruz. Durante su viaje mide el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y escala el Cofre de Perote. La medición de los volcanes es una evidente prioridad de su viaje, en particular el Pico de Orizaba, que Humboldt midió sólo de lejos; esto tiene una importancia para los navegantes que se acercaban a la costa mexicana. Más estaciones en su camino son Puebla/Cholula y Xalapa. Después de su estancia en Veracruz (18 de febrero hasta el 7 de marzo) continúa su viaje por La Habana hacia los Estados Unidos.

En agosto de 1804 – después de cinco años de viaje - Alexander de Humboldt regresa con su material científico a París y es recibido y celebrado por diez mil personas.

Humboldt y Bonpland publican varias obras de manera conjunta, la más importante de las cuales es el Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, aparecida en francés, en 13 volúmenes, entre 1816 y 1831.

 

Humboltd, crítico del sistema esclavista, se refirió a esta explotación inhumana en muchas oportunidades; una de ellas es la carta que dirigiera el 20 de junio de 1804 a William Thornton

 

Entre 1804 y 1827 se estableció en París, donde recopiló y publicó el material recogido en su expedición, contenido todo él en treinta volúmenes que llevan por título "Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente".1 Uno de los hallazgos derivados de sus expediciones es el estudio sobre el vulcanismo y su relación con la evolución de la corteza terrestre.


En 1827 regresó a Berlín, fue nombrado chambelán del rey y se convirtió en uno de sus principales consejeros, por lo que realizó numerosas misiones diplomáticas.


Durante los últimos veinticinco años de su vida, se concentró principalmente en la redacción de "Cosmos",1 monumental visión global de la estructura del universo. Humboldt es considerado uno de los últimos ilustrados.

Tras haber gastado toda su fortuna, murió en 1859, sin dejar descendientes y sus restos fueron sepultados en el panteón de Tegel.


Los textos suramericanos de Humboldt comprenden treinta volúmenes publicados en treinta años. Compuestos de libros científicos, atlas, tratados de geografía y economía de Cuba y México, una narrativa de sus viajes y un examen crítico de la historia de la geografía del Nuevo Continente.

 

Bibliografía:

HUMBOLDT, ALEJANDRO DE. “Cuadros de la Naturaleza”. Monte Ávila Editores. Caracas – Venezuela. 2 volúmenes. 1972.

HUMBOLDT, ALEJANDRO DE.: "Cartas americanas". Biblioteca Ayacucho. Caracas - Venezuela. 1980

HUMBOLDT, ALEJANDRO DE.: "Del Orinoco al Amazonas". Editorial Labor, S.A. Caracas - Venezuela. 1991.

 

Humboldt. Pasaje. Topografía:

Corre de N. a S. a la altura de Uriburu1000.

Se le impuso ese nombre por D. 21748 del año 1958.

Recuerda al  un naturalista de una polivalencia extraordinaria, que no volvió a repetirse tras su desaparición. Los viajes de exploración le llevaron de Europa a América del Sur, parte del actual territorio de México, EE.UU., Canarias y a Asia Central.

Se especializó en diversas áreas de la ciencia como la etnografía, antropología, física, zoología, ornitología, climatología, oceanografía, astronomía, geografía, geología, mineralogía, botánica, vulcanología y el humanismo.